La Tecla Mar del Plata
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El anuncio del intendente Guillermo Montenegro de la reducción de su salario en un 20% y en un 5% menos en el caso de sus funcionarios, sacudió el tablero político en la mañana de ayer y las repercusiones rápidamente llegaron al Concejo Deliberante. Y los enojos. No por la medida en sí, sino por la iniciativa que tomó el bloque de Vamos Juntos de reclamar públicamente una medida similar de los concejales.
“Celebramos y adherimos a la medida anunciada por el intendente de reducir los sueldos de la planta política. Solicitaremos el acompañamiento de todas las fuerzas políticas del Legislativo a sumarse a este compromiso”, twiteó Agustín Neme, en representación de todo el espacio que también nuclea a Alejandro Carrancio, Guillermo Volponi y Nicolás Lauría.
El desencanto creció con el paso de las horas en el resto de los ediles, sin distinción entre oficialistas y opositores. “Se cortó solo, pero esto se construye entre todos los bloques desde Labor Deliberativo, no a tweet limpio”, expresó una de las ediles que reporta a uno de los bloques oficialistas, en sintonía con lo comentado, en el más estricto off the record, por otras figuras del oficialismo. Las citas siempre en singular, apuntando principalmente a Carrancio, el referente de Crear cuestionado por sus pares en el marco del conflicto por la distribución de módulos para los asesores.
Tanto desde el radicalismo como desde la Coalición Cívica se destacó la iniciativa de Motnenegro, que notificó de la medida a los presidentes de los bloques oficialistas ayer a la mañana durante la reunión de Gabinete. Pero advierten, otro es el escenario en el Concejo Deliberante. “Un concejal cobra cinco sueldos básicos, un secretario de gobierno, 9, y un intendente 16. La diferencia es abismal. Una reducción del 20 o 15% dejaría con serias falencias operativas a los bloques, ya que eso afectaría a la cantidad de asesores”, graficó una de las voces.
Desde el bloque de concejales "Vamos Juntos" celebramos y adherimos a la medida anunciada por el intendente @gmontenegro_ok de reducir los sueldos de la planta política. Solicitaremos el acompañamiento de todas las fuerzas políticas del legislativo a sumarse a este compromiso. pic.twitter.com/tYy13vW5yI
— Agustin Neme (@agustin_neme) December 26, 2019
Desde ya, en la oposición, los cuestionamientos también tuvieron su eco. “Si la propuesta viene de algún concejal que cometió excesos en cantidad de módulos, me parece poco serio”, fue una de las declaraciones más duras de una concejal que se escuchó en las últimas horas en los pasillos.
Las repercusiones, se advierte, podrían ser de relevancia y afecta a los intereses del Ejecutivo. En un juego de equilibrio, en pocos días Montenegro logró revertir la dinámica del Concejo Deliberante y recomponer la relación entre los poderes. El saldo está a la vista: logró la aprobación unánime de las autoridades de los entes descentralizados y Obras Sanitarias, la ampliación del plazo para presentar el Presupuesto y la ordenanza antipirotecnia.
“Esto afecta a la relación del intendente con el Concejo, Montenegro va a tener que dar una señal hacia adentro”, sostuvo una voz autorizada que patea a diario los pasillos del Palacio Municipal. “Acá uno se quiso hacer el vivillo y quiso ser más papista que el Papa, así no se construye”, reclamó otro rememorando el latiguillo que usaba el expresidente del Concejo Deliberante, Guillermo Sáenz Saenz Saralegui, para referirse a integrantes del entorno de Carlos Arroyo.
En medio del run run, La Tecla Mar del Plata supo que ya comenzaron los cruces telefónicos entre concejales de las diferentes bancadas para acordar una intervención en común. La próxima reunión de Labor Deliberativa, donde además se podría resolver la conformación de las comisiones, será la caja de resonancia del nuevo conflicto interno. “Nos quisieron correr, ahora que no se quejen si redoblamos la apuesta”, apuró una de las principales voces del oficialismo.