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Martes, 14 julio 2026
Argentina
22 de enero de 2020
ENTREVISTA

Bianco sobre negro

El jefe de Gabinete aclara todas las dudas sobre el arranque del Gobierno, marca las prioridades y dice que descubrieron una deuda con proveedores de $70.000 millones. Afirma que “si no dejamos una Provincia mejor, nuestra gestión habrá sido un fracaso”

Bianco sobre negro
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Su despacho es un desfile de intendentes y dirigentes políticos, y sobre sus espaldas recae la coordinación de un gabinete que todavía está en etapa de formación. Las banderas argentina y bonaerense, una foto de su exjefe Héctor Timerman y el mapa que coloreó con distintos fibrones de tono verde a medida que Axel Kicillof completaba la recorrida por los distritos de la Provincia son la milimalista decoración de la oficina donde Carlos “Carli” Bianco recibe a La Tecla. La charla es abierta, transita todos los temas de interés público y se extiende a cuestiones más personales.
 

-¿Les costó arrancar? ¿Por qué siguen sin llenarse casilleros importantes en la estructura del Gobierno?

-No sé si estoy de acuerdo con la primera parte, eso de que nos costó. Nosotros empezamos a ocupar de arriba hacia abajo, primero los ministerios y subsecretarías. Efectivamente, quedan algunos lugares sin designar, pero es normal en cualquier cambio de gestión cuando hay una estructura burocrática tan grande. Quedan algunos cargos y estamos analizando muy bien los perfiles, porque el Gobernador nos dio una instrucción muy clara de que el objetivo, pura y exclusivamente, es hacer una buena gestión; y eso se hace con gente que comparta la misma visión y objetivos que nosotros y que, además, esté capacitada técnicamente. Algunas cosas están sujetas a negociación con parte de la fuerza política, que es lo que estamos haciendo.
 

-¿Cuándo van a nombrarse los responsables de las empresas como Absa, Aubasa y Centrales de la Costa?

-Esa es una de las cuestiones que se están discutiendo con nuestras fuerzas políticas y estamos viendo los mejores perfiles posibles, tanto desde el punto de vista político como técnico. Queremos que las empresas del Estado provincial estén bien gestionadas y generen los mejores resultados, tanto financieros como en materia de los servicios que ofrecen.
 

-Desde la política aparecen algunas quejas de que por ahí se cerraron en el axelismo y no dieron lugar a otros espacios del Frente de Todos.

-Es cierto que hay una parte de los ministerios que está cubierta con aquellos que venimos trabajando desde hace mucho tiempo con Axel, que tenemos alguna confianza y alguna experiencia en materia de gestión en distintos ámbitos, y hay otros lugares donde se sumaron compañeros que no son estrictamente de nuestra construcción histórica, del equipo político-técnico de Axel. Pero también, cuando mirás un poquito para atrás, ni en el gobierno de Solá ni en el de Scioli hubo demasiados intendentes que fueron ministros. Para el resto de los otros cargos hay gente de muchos sectores. Estamos en muy buen diálogo con los intendentes, inclusive con los de los otros espacios políticos. No creo que Axel se haya cerrado a la hora de definir el gobierno.
 

-Hubo reuniones en la Casa Rosada con intendentes que abrieron especulaciones de que Alberto Fernández empezaba a hablar con los ellos dejando de lado al Gobernador. ¿Cómo lo ven ustedes?

-No, porque en esas reuniones había gente de nuestro gobierno y se organizaron de manera conjunta. La que hizo un poco de ruido en la prensa es la de Santiago Cafiero con intendentes para coordinar la aplicación del programa Precios Cuidados, pero en esa reunión es-tuvo el ministro de Producción de la Provincia, Augusto Costa. En el peor de los casos son malinterpretaciones, probablemente interesadas, de algunos sectores. Axel tiene diálogo permanente con Alberto y estamos coordinando todas las actividades. No veo un problema, ni el Gobierno nacional está intentando puentear a la Provincia. La relación está ordenada, como corresponde.
 

-En una nota con Clarín dijo que con asistencialismo no se sale adelante. ¿Cuáles son los programas para sacar a la Provincia adelante cando el asistencialismo también tiene que estar?

-Sí, tiene que estar. Lo que digo es que en el largo plazo no es una receta, sino una cosa transitoria de corto o mediano plazo. Si durante 10 años necesitás brindar asistencia a la población porque no le pudiste generar empleo, o posibilidades de vida autosustentable, es porque hiciste mal las cosas. Cuando asumió Néstor Kirchner, en 2003, había cerca de dos millones y medio de planes sociales, que estaban bien porque era un momento muy complicado; 2015 terminó con 200.000. Es decir que el problema de mediano plazo se había solucionado en gran parte, y la FAO de Naciones Unidas había declarado a Argentina país libre de hambre. Está bien que hoy pongamos uno de los ejes en la lucha contra el hambre y la pobreza más extrema, pero si dentro de cuatro años estamos diciendo lo mismo es porque no le dimos a la tecla.
 

-¿Entonces?

-Tenemos que tenerlo medianamente solucionado, sabiendo que, además, estas cuestiones dependen mucho de lo que pasa en el mundo y en la región; de la macroeconomía nacional, que nosotros no manejamos, y que está siendo correctamente manejada. Pero al mismo tiempo sabemos que no es una situación del contexto internacional que nos va a hacer crecer aceleradamente como entre 2003 y 2007. Esto no es una excusa, es la pura y dura realidad.
 

-En la primera entrevista con La Tecla, en octubre, dijo: “No vamos a usar de excusa el estado calamitoso en el que sabemos vamos a recibir la Provincia”. Sin embargo hay una recurrencia en repetir lo de tierra arrasada. ¿Por qué?

-En términos generales sabíamos con qué nos íbamos a encontrar, probablemente no teníamos los números finos, pero sí teníamos indicadores múltiples de la situación. El principal indicador eran las permanentes recorridas que hacíamos por la Provincia. Además, todos los datos públicos que había estaban muy mal. Ya lo decíamos en la campaña que era tierra arrasada, y si no hubiese sido así, no hubiesen tenido un resultado (electoral) tan adverso.
 

-¿Su cuadernito de anotaciones se llenó más cuando llegaron?

-Esos dos cuadernitos (señala el escritorio y pide que le acerquen uno) son los de la campaña, y ahora tengo que comprar otro, porque se me terminaron. Tengo anotados todos los problemas que íbamos encontrando; tengo una tesis de doctorado ahí. Por ejemplo: Carmen de Areco, cooperativa eléctrica, altas tarifas, no se puede pagar la energía, la tarifa social no alcanza, aumento del 2.300 por ciento. Lo abro y te digo distrito por distrito lo que pasa.
 

-¿Qué debe quedar al final del gobierno de Kicillof?

-Una Provincia mejor que la que encontramos. Y si no dejamos una Provincia mejor, nuestra gestión habrá sido un fracaso.
 

-¿Cuál es la ventaja y la desventaja de trabajar con un amigo?

-Siempre es más fácil. Igual, yo no soy un amigo de la infancia, ni de la secundaria, ni de la universidad. Antes que un amigo, Axel es un referente y un compañero. No sé si soy amigo, soy un compañero. Sí tenemos mucha confianza, que gran parte se generó en la campaña, de los tantos kilómetros y tantas horas compartidos, con charlas que en lo general eran histórico-políticas, pero también uno cuenta cosas de su vida. Es muy fácil laburar con Axel, porque tiene las ideas muy claras; se sabe lo que espera de uno, es muy afable, siempre está de buen humor, nunca te va a reprender ni gritar. Es muy llevadero y placentero el laburo cotidiano con Axel.
 

-¿En qué se asemeja y diferencia de su par en el Gobierno nacional, Santiago Cafiero?

-Es un compañero. Lo conozco porque cursamos juntos algunas materias del doctorado de Desarrollo Económico de la Universidad de Quilmes. Es un gran compañero.
 

-¿Se considera un tipo informalmente rebelde?

-No sé, no sé bien a qué refiere eso. Si es por la ropa, acá uso bastante traje; y muchas veces usé corbata cuando estaba en cancillería, por una cuestión más formal. Si puedo, no las uso, me resultan incómodas. Y rebelde, no sé; podría ser peronista rebelde, el peronismo es rebelde por definición.

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