NOTA DE TAPA
01/12/2020
Intendentes-Kicillof: una permanente tensión en el oficialismo
El Presupuesto y el reclamo de más obras y dinero por parte de los jefes comunales del Frente de Todos reavivan una batalla interna que sólo tuvo un impasse por la pandemia. Los pedidos de los alcaldes y la sorpresa del Ejecutivo provincial ante las quejas expresadas por lo bajo y con gestos diferenciadores
A un año del comienzo de la gestión, el gobierno de Axel Kicillof y los intendentes del Frente de Todos no logran salir de un escenario de desconfianza mutua en el que la tensión está presente con demasiada asiduidad. Tras un arranque difícil, la guerra contra el coronavirus unió a los bandos y los avances fueron positivos, pero en vísperas de la pospandemia resurgieron los resquemores, expresados con cierta carga bélica en la discusión por el reparto de los recursos para el 2021.

Se discute plata, sí. Mucha plata. Pero no es todo lo que lleva a vislumbrar dos trincheras en el campamento oficialista. Las formas de encarar la política, los pases de factura y devoluciones por acciones de un lado que molestaron en el otro, y una constante desconfianza, sobre todo de parte del Ejecutivo provincial, han minado una relación que nunca fue óptima.

“La pandemia los unió por obligación, y los intendentes reconocen un buen trabajo por parte de la Gobernación en la asistencia a los distritos, pero cuando se va entrando en la etapa de la pospandemia, las diferencias vuelven a aflorar”, le dijo a La Tecla un funcionario nacional que mira el conflicto con preocupación.

Tras la presentación del Presupuesto 2021, los intendentes de Juntos por el Cambio denunciaron “favoritismo en el reparto de obra pública”, además de advertir que la oposición levantaría la mano en la Legislatura si, fundamentalmente, se renegociaba la distribución de fondos para que los municipios tuvieran más recursos. Pero el mismo reclamo se hizo carne en los alcaldes del Frente de Todos. En la guerra por la plata, los jefes comunales aparecen tácitamente en el mismo lado mezclando banderas.

El Presupuesto total roza los dos billones de pesos, y hay 170.000 millones asignados a gastos de capital. En los distritos advierten una torta demasiado grande, de la que a ellos les toca una porción chiquita para decorar a gusto. El velo del disconformismo de los mandamases locales del peronismo se corrió la semana pasada, cuando una delegación de intendentes, encabezada por Martín Insaurralde, transmitió las requisitorias a las autoridades de la Legislatura.

En principio requieren más obras y la continuidad del Fondo de Infraestructura Municipal. Sin incluirlo en el texto original de la Ley de Leyes, el nuevo FIM es una puerta de escape guardada por el Ejecutivo para la negociación, aun cuando el jefe de Gabinete, Carlos Bianco, dijo que esa herramienta no era necesaria. De todos modos, la distancia entre lo que estaría dispuesta a desembolsar la administración provincial y el pedido de los jefes distritales es muy grande.



Paralelamente, los intendentes también quieren una mayor masa coparticipable y que sea más la plata a repartir. La mira está puesta en el dinero ingresado por el punto de coparticipación sacado por Nación a la Ciudad de Buenos Aires y transferido a la Provincia. “Nunca he visto una distribución de recursos más justa y equitativa que esta”, dijo a La Tecla la ministra de Gobierno bonaerense, Teresa García. De esta manera salió al cruce de los reclamos, que asegura “no entender”.

También hay malestar entre los alcaldes porque la administración central insiste en cobrar desde el primer día de enero el dinero derivado a los distritos para atender necesidades financieras en tiempos de pandemia. Quieren que esos 4.300 millones de pesos (había disponibles 5.000) pasen a ser Adelantos del Tesoro Provincial (ATP), sin devolución. Además hay preocupación por el cambio en el código de distribución del Fondo Educativo, porque restaría recursos, sobre todo, a los municipios del interior. Dicen en las comunas que todavía no cuentan con el coeficiente. Como así tampoco tienen el Código Unico de Distribución (CUD) de la coparticipación, y exigen al Gobierno una resolución rápida sobre si se va a modificar o continuarán con el de este año. Quieren estar seguros antes de cerrar la discusión por el Presupuesto.

Los temas vinculados a la caja se mezclan con cuestiones políticas. Sin exponerlos públicamente, pero con el ímpetu necesario para llegar a los oídos de encumbrados cargos con sede en La Plata, los reproches hacia el Gobierno van desde demoras en la circulación de expedientes hasta actitudes que desnudan desconfianzas mutuas. “Nos han llamado a veces para que vayamos a firmar convenios y cuando pedimos que nos pasen el texto de lo que vamos a rubricar, no lo hacen, pretenden que firmemos cosas a ciegas”, sostuvo un mandamás del Conurbano, quien prefirió “no romper más puentes y mostrar sólo esta queja en off”.

Hay quienes reclaman una mayor atención por parte del gabinete. Sólo algunas excepciones escapan a esa crítica, como es el caso del ministro de Infraestructura, Agustín Simone. Desde el Gobierno niegan desatención hacia los líderes municipales. “Yo viví como senadora la gestión de (María Eugenia) Vidal y recibía quejas no solamente de intendentes nuestros, sino también de los de Cambiemos, que ni los atendían en Gobierno. No lo digo para hablar del pasado y justificar el presente, sino porque era la realidad. Ahora, los intendentes son atendidos, no hay un ninguneo”, sentenció la ministra García.

“No sos el primero que me lo pregunta, entonces, lo que hay que ver es cuál es la queja, porque ¿recibieron recursos financieros? Sí. ¿Recibieron insumos hospitalarios? Sí. ¿Recibieron el Fondo de Seguridad y los patrulleros? Sí (o los reciben en estos días). ¿Se cumplió con el FIM? Sí. ¿Con el SAE? Sí. ¿Con el Fondo Educactivo? Sí. ¿Entonces?”, se preguntó la titular de la cartera de Gobierno ante la consulta de La Tecla.

En una escala inferior, pero no menos importante para comprender el contexto aparecen cuestiones relacionadas con la manera de hacer y entender la política. Un ejemplo: a Kicillof y a su ministro de Seguridad, Sergio Berni, les jorobó que los intendentes pidieran plata en Nación para mejorar la prevención del delito. Devolvieron gentilezas con la redacción de los convenios que cada municipio debió firmar para hacerse del dinero del Fondo Nacional de Seguridad. La imposición provincial condicionó muchísimo el manejo y disposición de la plata por parte de los alcaldes. Ahora, ellos quieren hacer sentir el rigor.

El procedimiento, aunque infantil, se ha repetido en otros casos, tanto de manera colectiva como individual. ¿O acaso alguien puede inferir que Insaurralde está contento con la manera en que su hombre en Lotería y Casinos, Omar Galdurralde, puede moverse en el manejo del instituto? Existe allí un monitoreo constante de todos los movimientos del jefe de Gabinete. De hecho fue Carlos Bianco quien decidió todas las resoluciones importantes del organismo. Algo similar sucede con el equipo que Jorge Ferraresi puso al frente de la división de infraestructura de la Dirección General de Cultura y Educación.

Los intendentes quieren juego y ciertas libertades para jugarlo. Kicillof, quien se asume como un administrador austero, prefiere un control férreo, sobre todo, de las cajas. Además hay disidencia en las formas de encarar la política. Sin ir todavía a la guerra, el Presupuesto puso un marco de mayor tensión entre dos bandos difíciles de amalgamar. “La relación del Gobierno provincial con los intendentes es un jarrón roto: se podrá pegar, pero las fisuras se van a notar siempre”, lamentó ante La Tecla un funcionario nacional con domicilio en la Provincia. 




Re-reelección
Un tema que obsesiona a los alcaldes y en el que temen quedarse solos


La caducidad de los mandatos cuando termine el actual período de gobierno para quienes hayan sido ya elegidos por dos veces o más tiene en vilo a los jefes comunales que, en muchos casos, si no logran la habilitación a una re-releección verían seriamente comprometida la continuidad de sus carreras políticas. La salida hacia bancas en la Legislatura o el Congreso, no es una alternativa para todos. Para algunos, porque les resta peso político, para otros, porque los lugares disponibles son escasos, más después de la ley de cupos. Tanto la ley 14.836, que establece el límite de dos mandatos consecutivos, como la ley 14.848, rectora de la paridad de género en las listas legislativas, fueron votadas en 2016 y nunca fue del agrado de los intendentes, que debieron irse al mazo para no caer en la incorrección política que significaba oponerse. Por eso, también miran con recelo a sectores que hoy componen el Frente de Todos y en su momento impulsaron o acompañaron las iniciativas. Ahora buscan que la Justicia interprete que, como el primer mandato estaba en curso cuando se votó la 14.836, no debería contar y la normativa debería regir desde 2019, por lo que les quedaría la posibilidad de presentarse de nuevo en 2023. Hay una coincidencia generalizada en que ese fallo debiera estar antes de las legislativas del año que viene, para permitir reelecciones de senadores, diputados y concejales. Después es tarde. Alberto Fernández dijo que no estaba de acuerdo con el límite a las reelecciones, y el tema tomó impulso tras las declaraciones del Presidente ante los alcaldes peronistas. Pero ahora, sólo lo mantienen vivo los principales interesados, que ya sondearon la vía judicial y aseguran haber conversado del asunto con Máximo Kirchner, con la promesa de que su espacio no se entrometería para cortarles la posibilidad de reelegir. No obstante, los intendentes quieren más músculo político para avanzar, y esperan el acompañamiento de Kicillof. “Axel asintió y aplaudió cuando Alberto dijo lo de las reelecciones en Avellaneda, pero no salió a pronunciarse”, reclamó un jefe comunal de la zona sur.





Teresa García, ministra de Gobierno
“No entiendo la lógica del reclamo de los intendentes”


-¿Cómo está la relación política con los intendentes? Porque hay quejas de parte de ellos. ¿No se pudo construir un círculo de confianza con los jefes distritales del propio espacio? 
-Primero, cada quince días hay una reunión con intendentes del interior y con intendentes de la Primera y de la Tercera. Segundo, hay reuniones con intendentes de Juntos por el Cambio del Conurbano solos, y con intendentes del interior de Juntos por el Cambio, por otro lado. Tercero, el Gobernador atiende a todos los que lo llaman por teléfono. No entiendo la lógica del reclamo. 
-¿Por qué? 
-Porque durante todo el año, con el tema COVID, han tenido distribución de fondos de manera pareja entre los del Frente de Todos, los vecinalistas y los de Juntos por el Cambio; porque se ha distribuido por CUD. No ha habido arbitrariedad en el manejo. El aumento del SAE, que se triplicó, fue para todos por igual; la distribución de insumos hospitalarios, desde los básicos hasta los respiradores, fue para todos en función de los parámetros sanitarios de cada lugar. Entonces, no lo entiendo. El otro día escuché a (Julio) Garro y me quedé pensando, porque no hubo un solo mes en el que no hayan tenido aporte financiero para pagar la masa salarial. Entonces, no lo entiendo.
-Pero también son los propios los que se quejan por lo bajo. ¿Por qué cree que pasa, es una cuestión política? 
-Habrá que preguntarle a cada intendente que se queja en off por qué lo hace, si es que no le llegaron los recursos o los insumos. Si me dijeras que no tienen recepción en los ministerios, lo entendería, pero no es así. La pregunta es ¿quién los recibía con Vidal? (Federico) Salvai, porque ella no los recibía. ¿Y Salvai recibió a los 135 intendentes? No. Entonces, honestamente, no sé cuál es el reclamo. 
-Se habla mucho de las formas, como, por ejemplo, que los llaman para firmar convenios sin mostrárselos antes, o que no los convocan para hablar sobre las obras. 
-Eso, no es verdad. Yo estuve en la reunión con la Primera y la Tercera cuando Axel desplegó arriba de la mesa una propuesta de obras para hacer este año mucha obra pública, y estaban todos los intendentes. Yo hablo con ellos todos los días, y por ahí, donde hubo quejas fue al inicio, con el tema del Fondo de Seguridad, pero eso ya se resolvió. Al principio hubo quejas con el convenio del Fondo Educativo, que algunos no firmaron, y eso, también, se resolvió. Quisiera entender cuál es el reclamo. Yo estoy 18 horas por día con el teléfono abierto, hasta sábado y domingo; nadie puede decir que no atiendo a los intendentes.
-Los intendentes hablan mucho de las formas y que Kicillof no interpreta a la política tradicional como ellos están acostumbrados. 
-Axel no es un exponente de la política tradicional. No lo es. Como en los ‘80 Antonio Cafiero no era un exponente de la política tradicional, tampoco. En aquel momento, la irrupción de Antonio era rara para quienes tenían otras modalidades. Es probable que no les guste que Axel tenga otras modalidades; y puede estar bien, porque a mí, tampoco me gustan las modalidades de otras personas. Ahora, eso da motivos a críticas por las formas, no da motivos a reclamos por las cuestiones de fondo. Nunca he visto, con muchos años en la Provincia, una distribución de recursos más justa y equitativa que esta.



Ricardo Alessandro, intendente de Salto
“Pedí que nos mantuvieran el Coeficiente Unico de Distribución”


El intendente de Salto, Ricardo Alessando, hizo referencia a las obras prioritarias para su distrito. En esta línea, el mandamás puntualizó que “estamos pidiendo las obras normales, las que nos dieron. Cuando estuve con (Axel) Kicillof, le pedí que nos mantuvieran el Coeficiente Unico de Distribución (CUD), y me respondió que iba a hacer lo posible; no me dijo que sí, pero tampoco que no”. Con relación a los proyectos claves para su municipio comentó que “con las obras, no tenemos problemas, tanto en Nación como en Provincia”. En este aspecto aseveró: “Yo tengo la licitación de la ruta 32, una obra cúlmine que se licita el 15, y está el pueblo en vilo por eso”. En la misma línea, Alessandro le dijo a La Tecla que “después tenemos cloacas y obras, y estamos pidiendo infraestructura para unos terrenos, como asfalto”. Sobre este asunto agregó: “Hay muchas obras pendientes, y hay una iniciativa de caminos rurales que también la pedimos y ya mandamos el proyecto”. Respecto del contacto con Provincia por el reparto de fondos, el intendente destacó que mantiene un buen diálogo con el gobernador Axel Kicillof, y lo calificó “de lo más fluido”, al igual que con las autoridades nacionales. También dejó en claro que tiene buena recepción y elogió el trato con el ministro de Infraestructura, Agustín Simone. “Tengo mucho agradecimiento a Simone, y la relación con él es imposible que esté mejor”, concluyó.





Ariel Sujarchuk, intendente de Escobar
“Hace falta más claridad con la asignación de fondos”


Ariel Sujarchuk, jefe comunal de Escobar, dialogó con La Tecla e hizo referencia a las negociaciones con el Gobierno provincial por las obras necesarias para su distrito. Planteó que el ida y vuelta “está en pañales” y recalcó que “hace falta más claridad con la asignación de fondos y los plazos”. De la misma manera enfatizó: “Estamos pidiendo la ruta 25 y 26, obras hidráulicas y obras en calles”. En referencia a la respuesta a estos pedidos vitales para su distrito, el alcalde puso fichas a las negociaciones al afirmar que “están en la nebulosa, aunque soy optimista”. Otro de los puntos claves tiene que ver con la negociación presupuestaria y el dinero destinado a su municipio. Al respecto señaló que “en los fondos educativos hay una modificación que están planteando al Coeficiente Unico de Distribución (de ese fondo), que no explican cuál es, y esa es una pregunta importante”. Los recursos provenientes del Fondo de Infraestructura Municipal (FIM) es otra de las claves en el reclamo de los intendentes. Sujarchuk, no se quedó afuera del debate y recalcó que “a mí, si es con FIM u otro método, me da lo mismo, no tengo problema. Tiene que tratarse de ver qué fondos van a estar disponibles, en qué plazos, porque este año fue de poca obra con el coronavirus y hay que avanzar”. Acerca del diálogo con el Gobierno provincial remarcó: “Hacen falta un par de reuniones para acercar las partes”.



Gustavo Menéndez, intendente de Merlo
“Axel se caracteriza por la ecuanimidad en la distribución”


El jefe comunal de Merlo, Gustavo Menéndez, sobre el trabajo con las autoridades de la Provincia dijo en diálogo con La Tecla: “Estamos planificando el trabajo para después de la pandemia, porque hay muchas cosas que no se pudieron hacer. Además estamos viendo cómo va a impactar la economía en el Presupuesto y en el trabajo en territorio el año que viene. Tuvimos la primera reunión y seguramente vamos a seguir avanzando con el correr de los días”. Respecto al reparto de fondos a los municipios, el jefe comunal dejó en claro que “a diferencia de la gestión anterior en la Provincia, Axel se caracteriza por la ecuanimidad en la distribución. Varias de las veces que se ha distribuido dinero que llegó de Nación para distintos programas, le ha tocado más a municipios gobernados por la oposición que a los nuestros. Muchas veces se ha hecho una ecuación para el reparto de esos montos que eran más favorables que a los municipios gobernados por la oposición. Nosotros entendemos que el Gobernador tiene que hacer equilibrio, y creemos que todos los municipios tienen que tener la posibilidad de desarrollar sus programas de gobierno en conjunto con la Provincia y la Nación; por eso creo que Axel está trabajando bien en ese aspecto”. En referencia a las preocupaciones de los pares de su mismo espacio, Menéndez, comentó que, por ejemplo, “los intendentes de la costa están preocupados por la temporada que se avecina, donde se espera un verano con menos cantidad de gente. Pero esos municipios tienen que estar preparados como siempre, y eso requiere una inversión; por eso hay que ver de qué forma se va a asistir a las localidades costeras, que son municipios de todos los colores políticos”.