MONEY, MONEY
22/01
Lujos y derroche como condimentos sexuales
En esta oportunidad desde La Tecla nos metemos en un mundo muy exclusivo, donde la oferta es para unos pocos. Nos da curiosidad y por eso te mostramos qué hay en materia de sexo VIP.
Una isla en el medio de la nada, playa de arena blanca y aguas traslucidas, un servicio de atención con masajistas, toda la comida y bebida que desees, una piscina climatizada, spa, una habitación diseñada para clientes distinguidos; sí, todo eso puede resultar un combo que avive el fuego sexual, comodidad y confort lo que, sin duda, puede potenciar la libido.

Hoteles de lujos, playas privadas, son escapadas para unos pocos, pero alimentan la fantasía de muchos. Por ejemplo, en la película “Las 50 sombras de Grey”, el poder y, sobre todo, el dinero del protagonista logra doblegar el espíritu de la joven Anastasia, que en un principio pregona ser completamente opuesta a los deseos del empresario, pero regalos, viajes en jet privado y mansiones la hacen cambiar de parecer.

Otro de los personajes, en este caso del mundo real, que jugaba a favor de incrementar el vínculo entre fortuna y sexo, era Hugh Hefner, el gran anfitrión de la Mansión Playboy, en su caso con una estética más exagerada y completamente funcional a los placeres carnales. Esto era una obsesión para el empresario que puso los desnudos en el mundo mainstream combinando arte, sexo y buen periodismo.

Claro es que a muchas personas este tipo de caprichos no le mueva el amperímetro, como decía Prince “no necesitás ser rica para ser mi chica” y prefieran pensar en otro tipo de encuentro más minimalistas y austeros, sustentados solo en los cuerpos y la buena conversación; cada manera de disfrutar es personal y divertida a su manera, pero en este caso queremos meternos en este mundo de opciones para este tipo de anhelos.

También es cierto que lo exclusivo, la “experiencia única”, es lo que cierta gente necesita como condimento estimulante, en estos caso existen ofertas para personas con abultadas cuentas bancarias que pueden sonar desde atractivas hasta ridículas, juguetes sexuales, hoteles para magnates, cruceros pensado exclusivamente para el placer, varias posibilidades para conocer, al menos saber que existen y quizás, algún día, poder hacer realidad.