La Tecla Mar del Plata
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La Cámara Federal de Mar del Plata habilitó la feria judicial tras un pedido de la empresa noruega Equinor e YPF en el que se instó al tribunal a resolver la disputa por la exploración petrolera offshore.
En concreto, se le solicitó a la Cámara Federal de Mar del Plata que haga una pausa al receso de verano para que resuelva sobre la admisibilidad o inadmisibilidad de los recursos extraordinarios interpuestos contra la decisión que autorizó la actividad.
La Justicia levantó la medida cautelar que habían impulsado organizaciones ambientalistas el 5 de diciembre pasado. Pero las mismas elevaron recursos extraordinarios con los que intentan llegar a la Corte Suprema.
Ante la demora del proyecto que podría generar un gran impacto económico en la ciudad y la región, las empresas buscan acelerar la causa. Argumentaron que “se encuentran en una situación de gravedad y urgencia” ante el conflicto judicial que lleva más de un año.
“Es esencial contar con cierta certidumbre y previsibilidad respecto al devenir. La actividad requiere de una enorme inversión y planificación”, esgrimieron las firmas. Y también plantearon que la feria judicial imposibilita el tratamiento de los recursos interpuestos por los ambientalistas. Tras el planteo, la Cámara dio lugar a la presentación, por lo que se esperan novedades en los próximos días.
Vale recordar que, en noviembre pasado, se canceló también el contrato con el buque a cargo de la prospección sísmica ante la demora en el fallo de la Cámara. Por lo que ahora las empresas interesadas deben acordar una nueva contratación.
El proyecto en cuestión tiene como objetivo explorar las denominadas “áreas en búsqueda de hidrocarburos”. En CAN_100 y CAN_108, el área de adquisición abarca unos 6.245 km2 de sísmica, la que se ubica a más de 300 km costa afuera de Mar del Plata; mientras que la superficie a explorar en CAN_114 comprende 3.443 km2, y se ubica a más de 400 km de Necochea.
Para las organizaciones ambientalistas, especies como las ballenas, delfines y pingüinos están en peligro por la amenaza de los bombardeos sísmicos que se utilizan para localizar petróleo en el fondo marino. A raíz de ello, exigen información precisa sobre cómo van a ser preservados.