En el extenso mapa de áreas que interviene la denominada "Ley Ómnibus", una tocó de forma particular a Mar del Plata: la pesca. La reacción vino primero desde actores empresariales y sindicales tanto pesqueros como navales para luego llegar a la política. El recinto legislativo lleno, una lista de 20 oradores y luego la reunión con el gobernador Axel Kicillof marcan al miércoles 3 de diciembre como una extraña foto de unidad.
No obstante, la política ahora encolumnada al reclamo mantuvo a la pesca en el "cajón" durante la campaña. Apenas algunas menciones fugaces de un sector diverso y clave para la economía local -el principal puerto pesquero- y también del país siendo el octavo complejo exportador de Argentina. Hasta el momento, el Concejo Deliberante, muchas veces autodenominado "la caja de resonancia" de la sociedad, solo había tenido a las lanchas amarillas o algunas denuncias puntuales como contacto con las actividades de mar.
Quién interpretó rápidamente la envergadura del efecto fue Juan Manuel Cheppi, el hombre de confianza de Massa en la Cámara de Diputados que venía de ser, además, secretario de Economía de Conocimiento. El edil del Frente Renovador lanzó la convocatoria junto con Miguel Guglielmotti, titular de la comisión de Industria, logrando la amplia presencia de cámaras, empresarios, sindicatos y legisladores.
En su breve alocución, Cheppi habló como figura emergente y potencial conductor de la ciudad: "hay que construir más y mejor poder para Mar del Plata". El otro actor que mostró credenciales de dirigente fue el ex-intendente, ahora diputado provincial, Gustavo Pulti. En la misma línea, Guillermo Montenegro se había expedido apenas comenzó el 2024 sobre los efectos negativos que tendría sobre el trabajo en la comuna.
Los ediles de Juntos por el Cambio, que en el plano local mostraban una actitud templada y medida respecto a las medidas de Milei, no quisieron quedarse atrás y lanzaron la convocatoria a una Sesión Extraordinaria. Por su parte, Kicillof, por recomendación de ediles de Unión por la Patria, recibió a los actores en el Hotel Provincial. Sus pares patagónicos ya se habían pronunciado dos días antes.
"Lágrimas de pulpo" y el impacto en los trabajadores
Las desregulaciones provocaron el grito en el cielo de los grandes empresarios de la pesca y la industria naval. Escudados en los efectos sobre las compañías argentinas, los "pulpos" largaron lágrimas más vinculados a la imposibilidad de depredación y grandes negocios propios que por un renovado espíritu patriótico.
Distinto es el caso de los trabajadores, que por la derogación del cupo mínimo de personal embarcado nacional podrían sufrir cuantiosas bajas respecto a los régimenes laborales del extranjero. Lo mismo ocurre con la quita de la obligación de desembarcar en muelles nacionales que podría afectar de forma grave actividades como la estiba y el procesamiento en tierra.