La crisis económica impacta a lo largo y ancho del país. A la escalada inflacionario se suma la mayor escases de recursos. El "plan austeridad" de Guillermo Montenegro, entre la reducción de planta política y cambios del organigrama municipal, ganó fuerza en el inicio del segundo mandato. Entre el slogan de Nación de "no hay plata" y la relación tensa de la comuna con Kicillof, la situación de las arcas comunales se encuentra bajo la lupa.
La ordenanza Fiscal e Impositiva que el oficialismo cerró para el 2024 contiene fuertes aumentos en la TSU (120%), GIRSU (142%) y OSSE (142,7%) además de sumar la de Red de Mantenimiento Vial en las cargas de nafta, suponiendo un 1,86% del ticket final en cada expendio. En este sentido, ex-funcionarios de fines de la década de los 90 y principios de los 2000 rememoraron las escenas de "rebelión fiscal" en algunas zonas de la comuna.
La interrogante es, ¿continuará bajando la cobrabilidad de tasas como la de Servicios Urbanos que se encuentra apenas encima del 60%?
Otro elemento que impacta de forma directa en los ingresos municipales es la caída relativa de la coparticipación del 3,43%, es decir, $1.500 millones de los previstos para este ejercicio.