La Tecla Mar del Plata
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Lo que parecía iba a ser un poco de aire fresco en medio de tantas tensiones en la interna de Cambiemos, estalló por los aires durante la inauguración de las playas públicas. Primero fue el intendente Arroyo el que abandonó el lugar maldiciendo porque no lo dejarían hacer la recorrida junto a la gobernadora, pero luego se sumaron los concejales radicales marplatenses, ofuscados porque Vidal armó el escenario para potenciar la figura del diputado nacional Guillermo Montenegro.
Cuando todo debía ser fiesta por el inicio de una temporada a la que casi todos le vaticinan buenos augurios, la ilusión se derrumbó por las mezquindades de la gobernadora Vidal y el diputado Montenegro, que prefirieron que el precandidato a intendente capitalice todos los flashes, mientras que los concejales locales fueron desconsiderados por la organización.
La comitiva radical encabezada por Vilma Baragiola y el diputado provincial Maximiliano Abad, junto a Ariel Martínez Bordaisco y Cristina Coria, también abandonaron el acto, enojados por el desplante de Vidal y Montenegro, ya que no les permitieron acceder a la zona baja junto a la gobernadora.
Rápidamente todas las miradas se depositaron en la muñeca del director provincial de la Región Interior del Ministerio de Gobierno, Owen Fernández, armador PRO en la quinta Sección, y quién tiene a su cargo toda la diagramación política del acto.
Y como si no fuera suficiente desconcierto, además la gobernadora Vidal fue escrachada por familiares de las víctimas de Rigel, el barco pesquero que se hundió en junio junto a sus nueve tripulantes. Quien también metió la cuchara fue el diputado provincial Manino Iriart, que mandó a reclamar a su tropa del Centro de Formación Profesional 416, por su presunto cierre o traslado.