PERLITA
22/05
Juan Tonto, entre el reconocimiento y el inédito voto solitario
El exsecretario del HCD asumió temporalmente y fue destacado por sus pares por la labor realizada en “años difíciles”. Fue el único que avaló la Rendición de Cuentas 2019.

Habrá que hurgar y mucho en los archivos oficiales para encontrar un caso como el que ayer aportó Mar del Plata a la política municipal. Es que solamente un concejal aprobó la Rendición de Cuentas del Ejecutivo, mientras que el resto de los espacios políticos acordaron en un rechazo absoluto al último año de gestión de Carlos Arroyo.

El caso de la fuerza política del exintendente, Agrupación Atlántica, también marca un hito difícil de repetir: en las dos elecciones celebradas mientras era el jefe político de la ciudad, Arroyo solo pudo conseguir una de las 24 bancas en juego. En 2017 apenas logró el ingreso de su exyerno Mauricio Loria, cuando rescató el último cupo que obtuvo Cambiemos. En ese entonces, la relación con sus socios políticos locales y con la Provincia comenzaba a evidenciar un marcado desgaste y la confección de la lista legislativa no estuvo al margen de la tendencia que se profundizaría desde allí.  

El recuerdo del año pasado está mucho más presente: sin lugar en Juntos el Cambio, Arroyo volvió a la boleta corta y quedó muy lejos del 8,33% necesario para ingresar al Concejo Deliberante. Casi cinco puntos por debajo, para ser más precisos.

El escenario de ayer podría haber sido aún peor para Agrupación Atlántica, dado que su único concejal, Mauricio Loria, debe guardar estricto aislamiento por encontrarse entre la población de alto riesgo ante la pandemia de coronavirus. Pidió una licencia por lo que se habilitó el ingreso del primer suplente de aquella lista de Cambiemos que triunfó con Vilma Baragiola a la cabeza.
 

 

Esa plaza correspondía a la directora de Culto, Florencia Ranelucci, que por ser funcionaria del Ejecutivo debía renunciar, sesionar y luego volver a ser nombrada en el cargo. La Ley Orgánica de las Municipalidades marca la incompatibilidad al cumplir funciones en ambos poderes del Estado. Un engorroso ida y vuelta administrativo que el gobierno ya realizó en marzo para la apertura de sesiones y que no estaba dispuesto a volver a encarar. Ello le abrió la puerta al segundo suplente, Juan Tonto, el exsecretario del Concejo Deliberante bajo el gobierno de Arroyo.

“Antes de hablar sobre la Rendición de Cuentas, tengo la necesidad de hacer una mención del gran placer y honor que representa compartir una sesión con alguien que estuvo cuatro años aquí, una persona a la que todos tenemos un gran aprecio y al que respetamos por la gran tarea que realizó”, fueron las primeras palabras de Alejandro Carrancio, encargado de abrir el debate como voz informante del Ejecutivo, quien dio la bienvenida a Juan Tonto.

Desde la oposición también llegó el reconocimiento: “quiero saludar al concejal Juan Tonto, con quien compartimos años difíciles. Quiero destacar su trato, su búsqueda de consensos, el intentar siempre buscar soluciones pensando en los vecinos, lejos de los caprichos del espacio político que lo llevó a ese lugar”, dijo, más filoso, Ariel Ciano. Es que en definitiva, la labor de Tonto, fundamentalmente en los últimos dos años, fue reconocida permanentemente por los diversos bloques mientras la relación se tensaba día a día con el intendente Arroyo.

Ello no le impidió quedar en absoluta soledad al momento de considerar los expedientes de la Rendición de Cuentas de la Administración Central. “Mi voto es negativo al dictamen de comisión”, se limitó a informar cuando hizo uso de la palabra. La referencia era a la resolución de la comisión de Finanzas, donde los bloques del oficialismo y la oposición habían encontrado un punto de encuentro en el total rechazo al último año de gestión del exintendente Carlos Arroyo.