A solo veinticuatro horas de que expire el plazo legal, Mar del Plata atraviesa las últimas instancias de la consulta pública obligatoria para la Declaración Preliminar de Impacto Ambiental del proyecto "Playa Pública Equipada Beltrán Norte". El trámite representa el paso previo indispensable para que el Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR) otorgue la viabilidad ambiental a las obras impulsadas por la firma Star Beach S.A. en el sector costero de Avenida Félix U. Camet, entre las calles Álvarez Condarco y 143. Sin embargo, la instancia de participación ciudadana se ve envuelta en una atmósfera de tensión política y técnica tras las modificaciones que el oficialismo aprobó hace pocas semanas sobre los pliegos de concesión ya adjudicados.
El Resumen Ejecutivo del Estudio de Impacto Ambiental presentado por la empresa proponente describe una intervención de carácter reversible y bajo impacto, orientada a la puesta en valor de un espacio que hoy cuenta con infraestructura limitada. El plan original contempla la construcción de cuatro módulos funcionales destinados a gastronomía, sanitarios, depósitos y servicios, interconectados mediante decks y pérgolas de materiales livianos. Asimismo, el documento técnico enfatiza la mejora en la accesibilidad universal mediante rampas, senderos desmontables y áreas de sombra móvil que, según los evaluadores, no afectarían la dinámica costera ni la biodiversidad local, dada la condición de "costa urbana consolidada" del sector.
No obstante, el foco del debate político se ha desplazado hacia las inconsistencias detectadas entre este documento y los cambios de último momento convalidados por el legislativo municipal. Mientras la empresa sostiene que la ejecución es de "baja incidencia ambiental" y "totalmente compatible con el uso histórico", diversas organizaciones civiles advierten que la consulta pública actual podría no estar reflejando el alcance total de las obras. Las modificaciones aprobadas recientemente por el Concejo Deliberante permitían a Star Beach S.A. ampliar significativamente la estructura física, sumando estacionamientos, una bajada náutica y una mayor ocupación de la arena con espacios deportivos, elementos que no figuran con claridad en el proyecto gráfico sometido a evaluación ambiental en este expediente.
Esta falta de correspondencia entre lo autorizado políticamente y lo presentado técnicamente ha generado rispideces, sumado a las quejas por la falta de acceso a capítulos clave del Plan de Gestión Ambiental. Pese a que el estudio de la proponente asegura que los impactos negativos son "mínimos, temporales y mitigables", la validación social del proyecto pende de un hilo ante la sospecha de una competencia desleal y una posible vulneración de las normativas ambientales provinciales bajo la Ley 11.723.
Con el cierre de la recepción de consultas previsto para mañana, la comunidad marplatense tiene las últimas horas para formalizar sus observaciones antes de que la autoridad ambiental dicte sentencia sobre el proyecto. El resultado de este proceso no solo definirá la fisonomía de la zona norte de la ciudad, sino que también sentará un precedente sobre la transparencia en las concesiones de las Unidades Turísticas Fiscales y el respeto por los mecanismos de participación democrática en la gestión del patrimonio costero común.