La Tecla Mar del Plata
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En la cuenta regresiva para que venza la última prórroga del Ejecutivo para enviar el Presupuesto 2026 al Concejo Deliberante, el kirchnerismo local eligió meter ruido por la tangente. Desde Unión por la Patria, la dupla política y sentimental que integran la ex titular del ANSES, Fernanda Raverta y el edil de UxP, Pablo Obeid, impulsan un proyecto para derogar la Tasa de Mantenimiento de la Red Vial, uno de los pocos instrumentos que hoy le permiten al Municipio sostener la recaudación en un contexto adverso.
La iniciativa apunta a eliminar el Artículo 83 de la Ordenanza 26.568, justo cuando la cobrabilidad viene en caída, el Coeficiente Único de Distribución (CUD) provincial se reduce año tras año y las arcas locales sienten el impacto de la crisis económica. En ese escenario, la Tasa Vial se transformó en una herramienta clave no solo para el mantenimiento de calles, sino también para garantizar el funcionamiento cotidiano del Estado municipal.
Sin embargo, desde el espacio que lidera la eterna candidata a intendente—conducción que se ejerce más desde las sombras que desde el recinto— eligieron el camino inverso: pedir que se quite un recurso sin ofrecer, al menos por ahora, una alternativa concreta de financiamiento.
“Este no es un debate técnico ni ideológico. Es una discusión de sentido común. Se creó una tasa nueva, se obligó a todos a pagarla, se prometieron soluciones y el resultado es una ciudad cada vez más deteriorada, con calles rotas y con vecinos que pagan más sin recibir respuestas”, argumentaron desde el bloque.
Y agregaron: “Por eso, desde el Bloque de Concejales de Unión por la Patria proponemos eliminar la tasa vial y abrir una discusión seria sobre cómo financiar el mantenimiento urbano, sin seguir haciendo que los vecinos tengan que hacerse cargo de los costos de una gestión que no funciona”.
El propio Obeid se encargó de subir el voltaje político desde las redes sociales con un mensaje que combinó acusaciones y chicanas. “Ingresamos un proyecto para dar de baja la TASA VIAL que impuso el intendente Guillermo Montenegro en 2024”, escribió el concejal de Unión por la Patria, y fue más allá al afirmar que “la de Mar del Plata es la tasa más alta de toda la provincia y la utilizan para pagar sueldos”, una afirmación que omitió mencionar las obras viales financiadas con ese recurso y la existencia de tasas similares en municipios gobernados por el propio peronismo.
El cierre del posteo dejó expuesta la estrategia política del planteo. “¿Qué votarán los libertarios locales? ¿Y los del buzo violeta y nuestros radicales con peluca?”, lanzó Obeid, en una interpelación directa al resto del Concejo que en el oficialismo leyeron como una maniobra de desgaste en la previa del debate presupuestario, más orientada a capitalizar malestar que a explicar cómo reemplazaría los recursos que hoy sostienen el funcionamiento municipal. Además, agregó: “Que no los vean Javier Milei, Karina Milei y Federico Sturzenegger”, en un gesto que en el oficialismo leyeron más como una jugada de posicionamiento político que como una propuesta fiscal concreta.
El planteo, sin embargo, choca con los números. En su primer año de vigencia, la Tasa Vial permitió recaudar más de $5.232 millones, superando ampliamente los $4.000 millones previstos en el Presupuesto 2024. Con esos fondos, el Municipio ejecutó más de 54 mil metros cuadrados de obras entre repavimentación y bacheo en distintos barrios de la ciudad.
Además, Mar del Plata no es una excepción. La Tasa Vial también se aplica en otros distritos bonaerenses, incluidos municipios gobernados por el peronismo como Azul, Moreno y Pilar, un dato que relativiza el discurso de ocasión y deja expuesta la selectividad del reclamo.
En los pasillos del Palacio Municipal, la propuesta generó más ironía que sorpresa. “Quieren manejar una ciudad” y “¿Y lo primero que proponen es bajar una tasa?”, deslizaron con sorna desde el oficialismo, al referirse al binomio político-marital que busca instalar agenda sin hacerse cargo del contexto fiscal.
Con el Presupuesto 2026 aún en veremos y las cuentas bajo presión, el debate promete escalar. Por ahora, la jugada de Obeid y Raverta parece más orientada a capitalizar desgaste político que a ofrecer una solución viable para una ciudad que necesita recursos para no seguir profundizando su deterioro.