17 de enero de 2026
MÁS CUENTAS
La obra avanza, la cuenta crece: otro ajuste de precios en el Parque Industrial
Mientras el Municipio repite el discurso de la austeridad, una obra del Parque Industrial General Savio sumó un nuevo incremento por “variación de costos” que vuelve a cargar presión sobre las arcas locales.

La inflación pasa, los discursos cambian, pero las redeterminaciones de precios siguen llegando puntuales. Esta vez, la Municipalidad de General Pueyrredon autorizó un nuevo ajuste en la obra de Equipamiento Comunitario del Parque Industrial General Savio, con un incremento del 22,79% correspondiente al Certificado de Obra Nº 7.
La decisión se formalizó mediante una resolución firmada en conjunto por las Secretarías Legal, Técnica y de Hacienda y de Obras y Planeamiento Urbano, que reconoció a la empresa Industria Argentina de Cemento y Construcciones S.A. un monto adicional de $455.954,64, producto de la comparación entre los precios vigentes al momento de la oferta (julio de 2024) y los de junio de 2025.
El ajuste está previsto en el pliego, avalado por decretos provinciales y validado por la Contaduría General. Todo prolijo, todo en regla. El problema no es cómo se hace, sino cuántas veces termina pasando.
Mientras el oficialismo insiste en la necesidad de “ordenar las cuentas” y definir el presupuesto municipal, los certificados de obra siguen acumulando actualizaciones que, una por una, parecen menores, pero en conjunto empiezan a contar otra historia.
El mecanismo es conocido. La empresa presenta la solicitud, el área técnica certifica la variación, la Contaduría valida, y el Ejecutivo aprueba. Un circuito aceitado que, en tiempos de inflación, funciona casi como un trámite automático. La pregunta que queda flotando es si esa previsibilidad también existe del lado del control político y del impacto real sobre las finanzas municipales.
Porque cada redeterminación es, en los hechos, un recordatorio incómodo, el presupuesto aprobado es apenas una foto, y la película, como suele ocurrir, termina siendo bastante más cara. Y en ese juego, el Parque Industrial no es la excepción, sino apenas otro capítulo de una historia que se repite obra tras obra.
El Honorable Concejo Deliberante, mientras tanto, asiste a este tipo de decisiones desde la cómoda platea del expediente cerrado. Sin debates públicos, sin pedidos de informes y sin demasiada curiosidad por el efecto acumulativo de estas redeterminaciones, el cuerpo legislativo local vuelve a quedar relegado al rol de espectador tardío: se entera cuando el ajuste ya fue aprobado y el número ya está escrito. El control político, una vez más, parece llegar siempre después del certificado.