Con temperaturas que no dan tregua en la Ciudad de Buenos Aires, la Pulpería del Museo del Mate propone una alternativa tan refrescante como cargada de historia: el tereré.
La infusión fría de yerba mate, consumida por los pueblos guaraníes mucho antes de la llegada de los europeos y hoy considerada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, se incorpora a las experiencias del espacio ubicado sobre la Avenida de Mayo.
Lejos de ser una simple versión veraniega del mate tradicional, el tereré posee identidad propia, rituales específicos y una historia milenaria. Así lo explica Martín Gómez (@elmateperfecto), coordinador del equipo de sommeliers de La Pulpería: “El tereré no es mate con agua fría. Para los guaraníes, la infusión fría de la yerba era la forma principal de consumo. Es una tradición viva, con raíces profundas y múltiples significados culturales”.
Una de las particularidades del tereré es su diversidad regional. En Paraguay, su preparación incluye hierbas medicinales conocidas como poha ñana, como menta, cedrón, boldo o cocú, en una práctica heredada de la medicina tradicional guaraní.
En el noreste argentino, especialmente en Corrientes, Misiones y Formosa, es habitual sumar rodajas de limón o naranja directamente al mate. A esa variedad se suma el popular “tereré ruso”, nacido en los años 30 a partir de la influencia de inmigrantes, que reemplaza el agua por jugos cítricos.
“Cada región lo hace suyo, y esa diversidad es parte de su riqueza cultural”, señala Gómez. “En pleno verano, cuando el calor aprieta, el tereré refresca el cuerpo y también invita al encuentro”.
Aunque su origen es indiscutiblemente paraguayo, el tereré cruzó fronteras y hoy encuentra un lugar destacado en el corazón porteño. En la Pulpería del Museo del Mate, los visitantes pueden vivir la experiencia completa: desde la preparación tradicional con guampa y bombilla hasta versiones regionales, siempre acompañadas por el relato histórico y simbólico que rodea a esta bebida.
Además, quienes se acerquen podrán conocer distintas formas de preparación, tanto la tradicional con yerba de molienda media o gruesa y agua helada con hierbas como métodos alternativos más difundidos en el litoral argentino, que incorporan hielo, cítricos y recipientes modernos para facilitar el cebado.
Así, el tereré se consolida como una de las propuestas más atractivas del verano porteño: una bebida ancestral que refresca, cuenta historias y encuentra en el Museo del Mate un nuevo espacio para seguir vivo.
Para mayor información o vivir la experiencia, los interesados pueden acercarse a
la Pulpería del Museo del Mate en Avenida de Mayo 853, CABA