9 de febrero de 2026
POLÉMICA
Precariedad logística y denuncias en los premios Estrella de Mar 2026
Mientras la gestión de Diego Juárez en el EMTURyC rechaza ofertas de infraestructura a costo cero y restringe el acceso a la prensa nacional, los Premios Estrella de Mar 2026 quedan envueltos en polémicas y una organización que roza el amateurismo. La peor cara de Mar del Plata, en plena temporada estival.

La temporada estival en Mar del Plata no es solo un fenómeno turístico, sino el escenario donde se dirimen cuotas de poder y visibilidad política. Sin embargo, la edición 2026 de los Premios Estrella de Mar parece haber trocado su habitual resplandor por una serie de desprolijidades que exponen la fragilidad de la conducción actual del Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC). Bajo la tutela de Diego Juárez —un funcionario de pasado sciolista reconvertido a las filas libertarias—, la organización del evento ha pasado de la austeridad pregonada a una precariedad logística que afecta directamente la proyección de la ciudad hacia el resto del país, y del mundo.
El primer síntoma de esta crisis se manifestó en el trato hacia la prensa especializada. Periodistas de medios nacionales, como el equipo de Intrusos, denunciaron no solo la falta de servicios básicos durante la jornada de trabajo que supera las seis horas, sino una restricción de acceso sin precedentes. La directiva de la organización fue tajante: "de la puerta para afuera". Este blindaje informativo, que obliga a cronistas a improvisar viandas personales ante la falta de previsión oficial, contrasta con la naturaleza misma de un evento diseñado para la difusión masiva. La imagen de la prensa nacional trabajando en condiciones de precariedad en la puerta del NH Gran Hotel Provincial es el corolario de una gestión que parece confundir el ahorro con la desidia de sus activos más valiosos.
Esta supuesta política de ajuste queda bajo sospecha al analizar el rechazo sistemático a alternativas de costo cero. Tal como consta en los registros oficiales, la administración de Juárez desestimó el ofrecimiento del Teatro Tronador, que ponía a disposición su sala, tecnología de fibra óptica para transmisión satelital y logística técnica sin cargo alguno para el municipio. A esto se suma la disponibilidad de espacios municipales como el Teatro Colón o la Villa Victoria, que tampoco fueron considerados. La decisión de avanzar con una producción que genera costos al erario público —solo en logística para esta edición de los premios se destinaron más de 84 millones de pesos—, habiendo opciones gratuitas de alta gama, coloca a Juárez en el centro de los cuestionamientos por falta de transparencia y pericia administrativa.
De este modo, lo que la gestión de Juárez muestra al país es una preocupante claudicación de la soberanía administrativa del Estado municipal en favor de la improvisación. Al no contar con un plan técnico sólido ni la voluntad de articular con los sectores que ofrecen soluciones sin costo al erario público, el EMTURyC ha transformado la "fiesta del espectáculo" en un espacio de aislamiento y hostilidad operativa.
La falta de experiencia previa del funcionario en el sector cultural y turístico parece ser el motor de decisiones que, lejos de ahorrar recursos, dilapidan el capital simbólico de la ciudad. Así, los Estrella de Mar 2026 se presentan como una de las vidrieras de Mar del Plata en su versión más precaria.