19 de febrero de 2026
ROSCA, ROSCA Y ROSCA
El PJ local entra en zona de guerra: crisis, polarización, cajas y elecciones en el horizonte
A menos de un mes de las elecciones partidarias del 15 de marzo, una nueva alianza sacudió el tablero peronista marplatense. La foto del Gobernador con el ex diputado nacional, gestionada bajo la sombra de las disputas provinciales en Almirante Brown, debilitó la relación con La Cámpora y plantea un escenario de final abierto donde la logística y el financiamiento serán las llaves del triunfo.

El calendario político marca el 19 de febrero y, en las entrañas del Partido Justicialista (PJ) de Mar del Plata, la temperatura ha alcanzado niveles de ebullición. Lo que hace semanas se perfilaba como una pulseada de lealtades terminó de estallar con la última jugada de integración del espacio Peronismo Marplatense, conducido por Rodolfo “Manino” Iriart, al esquema del gobernador Axel Kicillof. Mientras los operadores del “axelismo” local, nucleados en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), se encargaban de pulir una estética que mimetizara su lista con la imagen oficial de la Gobernación, la verdadera rosca política se cocinaba en varios niveles de presión. La intervención del diputado provincial Mariano Cascallares resultó ser el catalizador inesperado de este acuerdo; motivado por su propia contienda territorial con La Cámpora de José Lepere en Almirante Brown, Cascallares habría decidido mover sus fichas en el tablero marplatense para golpear donde más duele a la organización que conduce Máximo Kirchner.
La concreción de este pacto se selló con una fotografía que para muchos fue más que un gesto de unidad: el retrato de Kicillof junto a Iriart fue recibido en las oficinas de Fernanda Raverta como una declaración de guerra formal. En el entorno de la ex titular de la ANSES admiten que el impacto fue "humano" tanto como político, interpretando el aval del gobernador a un histórico adversario local como una ruptura de los códigos de convivencia interna. El escenario de polarización es ahora total y las negociaciones, que según diversas fuentes aún no habrían bajado el telón por completo, habrían incluido un complejo menú de compensaciones y cargos. Se especula con que en la mesa de diálogo entre el “axelismo” local y el espacio de Iriart se habrían planteado desde lugares estratégicos en la administración de Punta Mogotes y el Instituto de Previsión Social (IPS) local, hasta cargos de congresales, conchavos en el Ejecutivo provincial y sillas en el fideicomiso del Banco Provincia.
Frente a esta avanzada, el ravertismo no se queda de brazos cruzados y apuesta a su capacidad de movilización propia. La confianza de La Cámpora descansa en un dato duro: las 2.600 nuevas afiliaciones que lograron traccionar desde el año 2023, sumadas a una base militante que ha resistido los embates de las últimas derrotas electorales. Sin embargo, en ambos búnkeres reina la misma incertidumbre sobre el desenlace del 15 de marzo. Con un margen de diferencia que se prevé finito, la disputa ya no se dirime solo en términos ideológicos, sino estrictamente logísticos. El gran interrogante que recorre las unidades básicas de General Pueyrredón es quién estará dispuesto a arriesgar más capital político y quién pondrá finalmente los recursos económicos necesarios para garantizar que su estructura llegue a las urnas con el aceitado necesario. La cuenta regresiva ha comenzado y, en el PJ marplatense, nadie parece dispuesto a perder.