La Tecla Mar del Plata
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El verano marplatense suele resumirse en una postal repetida: grupos de chicos caminando de madrugada, casas colmadas, cervecerías a tope y una agenda nocturna que marca el pulso de la temporada. Durante años fue una percepción instalada en la conversación cotidiana. Ahora, un estudio académico le pone cifras y matices.
El informe del Observatorio Universitario de la Ciudad de la Universidad FASTA confirma que el turismo joven dejó de ser un actor secundario para convertirse en uno de los engranajes centrales del movimiento estival. Cada temporada, entre 900.000 y un millón de visitantes de entre 18 y 30 años eligen Mar del Plata. No es una moda ni un fenómeno lateral: es un componente estructural del destino.
Los datos muestran patrones claros. Viajes organizados casi sobre la fecha, decisiones tomadas en plataformas digitales y una lógica flexible que prioriza precio y ubicación. Casas y departamentos alquilados encabezan las preferencias, mientras que el viaje con amigos domina ampliamente sobre otras configuraciones.
Pero el rasgo distintivo aparece en la forma de vivir la ciudad. La experiencia juvenil gira alrededor del encuentro, la circulación constante y la noche como territorio principal. Bares, cervecerías y recitales pesan más en la agenda, aunque la playa mantiene su rol transversal, compartido con todas las edades.
El estudio también desmonta una idea frecuente: no hay “dos ciudades”. Jóvenes y adultos conviven en los mismos espacios, consumen servicios similares y recorren idénticos circuitos. La diferencia no está en el mapa, sino en el ritmo, los horarios y las expectativas.
La evaluación general resulta contundente: el nivel de satisfacción roza la unanimidad y la intención de regreso es casi total. Seguridad, costos e higiene urbana aparecen como los reclamos más reiterados, con énfasis juvenil en transporte y oferta nocturna.
Más que una radiografía turística, el informe expone una dinámica urbana. Mar del Plata se consolida como un destino social, donde distintas generaciones comparten escenario pero construyen experiencias propias.