La reforma laboral ya es ley y el oficialismo libertario celebró otra victoria en el Congreso de la Nación. En una sesión caliente del Senado de la Nación, atravesada por un fuerte operativo de seguridad, el Gobierno de Javier Milei consiguió cerrar una discusión que llevaba semanas de tensión política y presión sindical en la calle.
El proyecto fue aprobado a las 22.35 con 42 votos afirmativos, 28 negativos y dos abstenciones. La iniciativa ya había tenido el visto bueno en ambas cámaras, pero restaba su sanción definitiva tras la eliminación de un artículo polémico que modificaba el régimen de licencias y establecía fuertes reducciones salariales ante accidentes o enfermedades. Con ese punto fuera del texto, la ley quedó firme y el oficialismo se anotó un triunfo clave en su agenda de reformas estructurales.
En Mar del Plata, la votación tuvo eco inmediato. El diputado nacional libertario Alejandro Carrancio salió a capitalizar la sanción con un mensaje alineado al discurso presidencial: “La modernización laboral es ley”. Y amplió: “Con la decisión de Javier Milei comienza una nueva etapa de empleo formal, previsibilidad, competitividad y desarrollo. Argentina va a ser grande otra vez. VLLC!!”.
El tono celebratorio contrastó con el clima en la calle. Mientras en el Senado se contaban los votos, en el centro marplatense se desarrollaba una nueva movilización en rechazo al proyecto. La concentración comenzó pasadas las 16.30 en Plaza Rocha y avanzó por avenida Luro hasta el monumento a San Martín. La columna llegó a extenderse por cuatro cuadras y se desarrolló sin incidentes, aunque con fuerte presencia de sindicatos marítimos y de las tres centrales sindicales.
Fue la tercera manifestación en dos semanas contra la reforma, aunque esta vez sin paro general convocado por las centrales. La protesta local se sumó a las que se replicaron en distintas ciudades del país mientras la Cámara Alta debatía el texto impulsado por la Casa Rosada.
Llamó la atención, sin embargo, el silencio digital de buena parte de los referentes opositores locales. Si bien durante el debate cuestionaron con dureza la iniciativa, en las redes sociales no hubo pronunciamientos inmediatos de los principales dirigentes marplatenses que suelen marcar posición frente a cada votación sensible. La calle habló, pero la timeline quedó en pausa.
Así, con festejo libertario, movilización sindical y oposición en modo discreto, la reforma laboral terminó de aprobarse y abrió un nuevo capítulo en la disputa política. El Gobierno celebra “modernización” y “competitividad”; los gremios advierten pérdida de derechos. Y en el medio, el Congreso volvió a convertirse en el escenario donde se define mucho más que una ley.