5 de marzo de 2026
INCERTIDUMBRE
Mar del Plata ante el tablero global: ejercicios militares y la sombra del conflicto en Medio Oriente
Mientras la ciudad se prepara para recibir nuevas maniobras de fuerzas especiales estadounidenses en abril, la escalada bélica entre Irán y la alianza integrada por Estados Unidos e Israel sitúa a la Base Naval local en una encrucijada estratégica. El alineamiento total del Gobierno Nacional y los antecedentes de cooperación militar reciente plantean interrogantes sobre la seguridad y la exposición marplatense en un escenario de represalias transcontinentales.

A cinco de marzo de 2026, la calma estival de Mar del Plata convive con una inquietud que trasciende sus fronteras. La reciente declaración del estado de seguridad "Alto" en todo el territorio argentino, dispuesta por la Casa Rosada tras la ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, ha dejado de ser una medida burocrática para convertirse en un factor de análisis cotidiano. En este complejo mapa geopolítico, la ciudad no es un actor secundario: su infraestructura militar y su vinculación con fuerzas extranjeras la posicionan de manera particular en el radar internacional, en un momento donde las respuestas de Teherán ya han alcanzado objetivos estadounidenses fuera de sus fronteras.
El antecedente inmediato que sustenta esta preocupación se remonta al último trimestre de 2025. Bajo el amparo del Decreto 697/2025, la Base Naval Mar del Plata fue sede del ejercicio “Tridente”, un despliegue de alta intensidad donde la Agrupación Buzos Tácticos argentina y los Navy SEALs de los Estados Unidos compartieron tácticas de abordaje y combate en espacios marítimos. Aquella actividad, que culminó a mediados de noviembre, no fue un evento aislado, sino el preludio de un esquema de cooperación mucho más profundo. El horizonte cercano marca ahora el 6 de abril como fecha de inicio para el ejercicio "Daga Atlántica" (Atlantic Dagger), que traerá al país a unidades de élite como los Boinas Verdes y comandos de la Fuerza Aérea norteamericana. Aunque las coordenadas precisas se mantienen bajo reserva por razones de seguridad nacional, la tradición operativa sugiere que la costa bonaerense volverá a ser un escenario central para estas maniobras de contraterrorismo y operaciones no convencionales.
Esta intensificación de la presencia militar estadounidense en suelo local coincide con el punto de mayor tensión global de los últimos años. Tras la eliminación de Alí Jamenei el pasado 28 de febrero, Irán ha demostrado que su capacidad de respuesta no se limita a la confrontación directa en Oriente Próximo. Los bombardeos a bases en Bahréin, Catar y Kuwait confirman una doctrina de represalia dirigida contra las instalaciones que facilitan la operatividad de Washington en el mundo. Es en este punto donde la situación de Mar del Plata genera un debate necesario, aunque hasta ahora ausente en la agenda política local: si la ciudad funciona como base de entrenamiento y apoyo para las fuerzas especiales de Estados Unidos, ¿podría ser considerada un objetivo en la lógica de guerra asimétrica que propone el régimen iraní?
El Gobierno Nacional, liderado por Javier Milei, ha reafirmado su compromiso con la alianza occidental de manera explícita, vinculando la seguridad argentina a la victoria de sus aliados. Sin embargo, este alineamiento total conlleva una exposición que Mar del Plata percibe de forma directa. La Base Naval, la Escuela de Submarinos y la División de Patrullado Marítimo son activos estratégicos que, en el contexto de un conflicto en expansión, adquieren una relevancia que excede lo profesional. Mientras que las autoridades nacionales enfocan su discurso en la profesionalización de las fuerzas y la lucha contra el terrorismo internacional, el silencio de la dirigencia local sobre el impacto de estos ejercicios en la seguridad civil de la ciudad resulta llamativo.
La incertidumbre no radica en la inminencia de un ataque, sino en el cambio de categoría de la región dentro del tablero mundial. Argentina ha dejado de ser un observador lejano de las tensiones en el Golfo Pérsico para convertirse en un socio logístico y operativo activo. Mar del Plata, con su puerto y su base naval, representa el nodo visible de esa sociedad en el Atlántico Sur. En las próximas semanas, la llegada de los efectivos para el operativo "Daga Atlántica" pondrá a prueba no solo la capacidad de coordinación militar entre ambos países, sino también la resistencia de una ciudad que, de pronto, se descubre a sí misma como un punto sensible en una guerra que se libra a miles de kilómetros de distancia.