La Tecla Mar del Plata
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Chapadmalal se consolida como el nuevo polo de lujo de Mar del Plata. Con el centro y sus alrededores alcanzando el límite de expansión, el sur de la ciudad empieza a concentrar inversiones de alto nivel. Esta semana, el Ejecutivo municipal ingresó al Concejo Deliberante un proyecto para autorizar la construcción de un hotel cinco estrellas y unidades complementarias en la histórica estancia Santa Sylvina, un predio de 104 hectáreas con valor patrimonial, para lo cual solicita un cambio de uso de suelo dentro del Código de Ordenamiento Territorial, ya que la zona es área paisajística protegida.
El proyecto, presentado por la firma Naiguatá S.A., prevé un edificio principal de hasta cinco pisos, unidades independientes de un piso, espacios gastronómicos, cava de vinos propia, áreas deportivas y recreativas. La intervención se concentraría únicamente en el sector no forestado del predio, mientras que 80 hectáreas se mantendrán preservadas, incluyendo la capilla histórica, el parque ornamental y el curso del Arroyo Seco.
El Ejecutivo solicita un cambio de uso de suelo dentro del marco del Código de Ordenamiento Territorial (COT). Actualmente, el predio está catalogado como “Área complementaria de Reserva Paisajística”, un tipo de suelo que protege las condiciones ambientales y paisajísticas del lugar. La intención es permitir que se construya el hotel y las unidades complementarias sin infringir la normativa ambiental, argumentando que las construcciones se ubicarán en la porción no forestada y que no alterarán el resto de la parcela.
Según el mensaje oficial, el proyecto se adapta a los parámetros del COT, incluyendo densidad máxima de 10 habitantes por hectárea y altura limitada para las unidades individuales, mientras que el hotel podrá superar la altura promedio de la vegetación circundante, con un máximo de cinco pisos. Además, se prevé una declaración jurada del desarrollador comprometiéndose a no alterar la categoría, tipo ni modalidad del hotel durante 20 años.
En cuanto a la compensación urbanística, ante la ausencia de un proyecto que defina contrapartidas claras, la compensación terminaría beneficiando principalmente al propio desarrollador, replicando un esquema que ya generó polémica en otros emprendimientos. En la ordenanza se establece que la firma deberá realizar contribuciones destinadas a obras de infraestructura vial en las inmediaciones del proyecto.
El proyecto también contempla estudios previos sobre provisión de servicios e infraestructura —agua, cloacas, energía, vialidad, alumbrado y gestión de residuos— para garantizar que la expansión hacia Chapadmalal respete la normativa ambiental y se integre a los barrios privados vecinos, como Marayuí y Pueblo Chapa.
Hasta el momento, el expediente no tiene giros oficiales a comisiones, aunque se presupone que será analizado por Obras (Muro-Pro) y Legislación (Bordaisco-UCR+NA) antes de su eventual sanción. La iniciativa marca un paso más en la reconfiguración del mapa urbano de Mar del Plata, con un sur que empieza a consolidarse como destino de turismo de lujo y residencias de alto poder adquisitivo.