La Tecla Mar del Plata
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La gestión de Martín Merlini cumple 3 años el próximo abril, y la cultura argentina de “lo atamos con alambre” siempre estuvo presente en estos casi 36 meses del funcionario de Vidal en la presidencia del Consorcio Portuario local.
La pérdida de la certificación del “Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias” (Código PBIP), fue una vergüenza local y nacional. El de Mar del Plata, fue el primero del país en perder la certificación como “Puerto seguro”.
Si bien, el PBIP ya volvió a otorgarse, el costo fue un crédito de $1.100.00 para hacer algunas modificaciones poco sustanciales en las terminales 2 y 3. Pero basta recorrer sólo un poco los muelles para darse cuenta, a simple vista, que todo está como antes (o peor).
Mientras Merlini continua diciendo que en cualquier momento arranca el plan de remoción y desguace de buques inactivos en las secciones cuarta y quinta, los barcos se ven con chatarras encima, y plantas creciendo entre el óxido.
Basura en todos los rincones, hasta una camioneta y camión oxidado se pueden encontrar abandonados en sus muelles. Perro vagabundos que imposibilitan el trabajo de los operarios, que para estar allí deben usar un casco protector, pero que nadie usa.
A pesar de haberse gastaron 5 millones de dólares en dragado, en dos años, con el objetivo de mantener el puerto operativo las 24 horas. Nada de eso basta para contrarrestar el abandono. La falta de control del Consorcio es la protagonista del Puerto.
