La Tecla Mar del Plata
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La ciudad está destruida. Entrando en la segunda semana de enero, las postales que se ven, no solo en el centro de la ciudad, producen triste e indignación a los vecinos y turistas que eligen “La Feliz” para disfrutar del verano.
Mientras la retención de tareas se agudizó, después de la Asamblea el Sindicato de Trabajadores Municipales, los actores políticos de la ciudad comienzan a tomar postura, y marca la diferencia con la postura del Sindicato, y también del Ejecutivo de Arroyo que no encuentra el rumbo.
Ambas partes, cerradas en sus necesidades y realidades no logran negociar, o tal vez no saben hacerlo. Lo cierto es que desde el Ministerio de Trabajo de la Provincia ya marcaron su postura después de conocerse el decreto del Ejecutivo, avalado por el HCD.
Mientras la oposición sostiene que no pueden hacer leña del árbol caído, o política barata con el conflicto de Mar del Plata. “Es imperiosa la necesidad de poner en marcha el municipio, más allá de que la responsabilidad absoluta la tiene el Ejecutivo quien debe garantizar que esto suceda. Deben agotar distancias y la imaginación para encontrar salidas. No puede ser que sigamos así”, sostuvo el Presidente de Bloque de la Unidad Ciudadana, Daniel Rodríguez.
Ariel Ciano, representante de 1 País, dijo: “Mar del Plata debe recuperar su tranquilidad y orden para bien de todos los que vivimos en ella y quienes nos visitan frecuentemente. A esta altura del año, los problemas que no se resolvieron quedan más en evidencia: Las calles rotas, la falta de recolección de residuos, servicios suspendidos, falta de controles de todo tipo no hacen más que opacar a la postal del verano que debiera ser muy distinta a esta".
Las declaraciones no son más que eso. Palabras unidas, diciendo lo que cada uno piensa, y que suenan bien. Ahora bien, ¿Qué acciones podría hacer la oposición? Pedir la interpelación del Intendente fue lo que se esbozó en la última Sesión del HCD, pero no estaban los votos y quedó en el olvido; tomar una postura más marcada y real, es lo que todos desean, pero nadie se anima a hacerlo “para no prender la chispa”. Lo cierto, es que en el afán de no jugar la situación, el accionar es nulo.
Los ciudadanos son los que padecen la situación política, y al parecer a nadie le importa.