La Tecla Mar del Plata
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La temporada de la que tanto se habló durante el difícil año económico y tan ansiada por empresarios y trabajadores marplatenses que la necesitaban como agua en el desierto, sigue transcurriendo bajo la estricta retención de tareas de los trabajadores municipales, a punto de cumplir un mes desde aquel 10 de diciembre en que el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM) resolvió la medida de fuerza.
Una resolución que en su momento emergió como una forma de generar mejores condiciones de negociación de cara a la intervención de la Provincia en el conflicto, pero que parece haber llegado para quedarse, mientras se profundiza la intransigencia del gobierno municipal y la cúpula sindical.
Acorralado por las constantes negativas del STM a las propuestas salariales, el último viernes el intendente Arroyo comunicó el otorgamiento por decreto de un aumento del 14%, que sumado al 18% otorgado en dos tramos durante 2018, totaliza una incremento salarial del 32% anual. El 2% de mejoramiento de la oferta respecto al 12% que ofrecían al momento de iniciarse el conflicto tiene sabor a poco, máxime considerando las circunstancias del inicio de la temporada y la intervención del Ministerio de Trabajo bonaerense. Los esquemas de retroactivos a octubre y la promesa de una apertura a la paritaria en marzo no llegaron a configurar una oferta atractiva hacia las bases del STM, que constantemente ratificaron la retención de tareas.
Asimismo, la cúpula del STM, encabezada por su secretario general, Antonio Gilardi, también aparece en una posición intransigente que dificulta el entendimiento con el gobierno, desde donde en el más estricto off the record la miran con desconfianza y la consideran un factor de la estrategia opositora de debilitar al oficialismo de cara a las elecciones.
El acuerdo ofrecido por el gobierno contiene un reclamo sentido por todo sindicato cada vez que sostiene medidas de fuerza por tiempo indeterminado: la Comuna se comprometió en el acta acuerdo a no realizar descuentos por las medidas de fuerza realizadas por los trabajadores. Asimismo, se ofreció el pase a planta de contratados temporarios a partir de enero de 2019, misma fecha en que se comenzará a renir la Junta de Calificación y Ascenso. Tres propuestas demandadas este tiempo por el STM.
Como contrapunto, la situación de los docentes municipales sigue siendo un punto de suma tensión, considerando el veto de Arroyo y la posterior denuncia por conflicto de poderes ante la Suprema Corte, luego que el Concejo Deliberante reconfirmara las bonificaciones docentes.
En medio de la disputa se encuentran los vecinos que no perciben los servicios municipales que les corresponden por abonar sus impuestos, emprendedores que no pueden iniciar nuevos proyectos comerciales, automovilistas que circulan en una jungla vehicular generada por la falta de controles y turistas que se encuentran con una Mar del Plata sumida en el abandono. Una combinación explosiva para una ciudad que necesita una temporada brillante para contrarrestar los estudios que la ubican como la capital nacional del desempleo.