La Tecla Mar del Plata
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La retención de tareas que los empleados municipales realizaron durante 29 días dejó sobre la mesa varias cosas, fundamentalmente, la nula capacidad de negociación que tiene el Secretario General, Antonio Gilardi, quien asumió como máxima autoridad del gremio en 1999 , y desde ahí construyó el poder.
Nada pudo haber sido posible sin Gustavo Pulti, quien fue el Intendente durante 8 años del Partido de General Pueyrredon; durante ese tiempo Gilardi supo hacer todo menos cumplir su función: defender los intereses de los trabajadores. No hacía falta negociar, todo lo era dado.
Indefectiblemente, esa oportunidad perdida de aprender a negociar hubiese sido la salvadora en momentos críticos como el que están viviendo los municipales. En abril el Ejecutivo le otorgó un 12% a los empleados, sin idas y vueltas; para muchos una decisión apresurada, porque sin negociaciones ocultas (como los permisos gremiales y el convenio colectivo de trabajo) el porcentaje de aumento hubiese llegado al 17%. Pero una vez más, Gilardi, y sus aliados pensaron en todo menos en los trabajadores.
La carpa durante más de 40 días en la puerta del Palacio Municipal, también debilitó la imagen de los representantes del municipales. La bonificación que se le quitó a los docentes fue el puñado de tierra final a Alejandra Ayek, quien era su momento de lucirse para demostrar y asegurar la continuidad de la cúpula en el Sindicato. No pudo hacerlo.
Mientras tanto, en las protestas en la vía pública tienen cada vez menos manifestantes. “Los empleados se dan cuenta que la discusión es política” dicen algunos, que aseguran que Ayek hizo todo lo posible para quedarse con la Secretaría de Educación, pero tampoco le salió, mientras que el ex eje de alumbrado, Daniel Zacarías anhela tener el poder de Gilardi, pero aún no sabe cuándo darle el puñal por la espalda.
El cambio de generacional se pide a gritos. Los empleados municipales no se sienten representados ni por Gilardi, ni por Zacarías, ni por Ayek, quienes ya se encargaron de tener sus arreglos y nuevos puestos de trabajo en la Federación de Trabajadores Municipales bonaerenses.
La dirigencia desgastada, la puja interna con política externa, la falta de intereses colectivos, la representatividad inexistente, la falta de conocimiento de lo que pasa en las dependencias, el descontento general, todo tendrá un final, o una continuidad en los próximos meses, en las próximas elecciones del Gremio.