La Tecla Mar del Plata
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Las administraciones de Cambiemos de Mar del Plata y la provincia de Buenos Aires no sólo hace tiempo que evidencian en público la mala relación existente, sino que en los últimos días este cuadro de situación se agravó hasta puntos insospechados.
En ese sentido, la última semana sumó episodios contundentes y la pregunta que se abre es cómo seguirá el vínculo en los próximos meses, sobre todo con un gobierno municipal en crisis y con las elecciones a la vuelta de la esquina.
Precisamente, el acercamiento entre el intendente y el candidato presidencial Alfredo Olmedo fue entendido como un movimiento de Agrupación Atlántica hacia la interna de Cambiemos en Mar del Plata, como así también una señal hacia La Plata. Si la intención de Vidal es dejar a Arroyo fuera de juego, éste ya tiene una boleta y estructura nacional sobre la que montarse. Pequeña, eso sí, pero estructura al fin. En caso de confirmarse la suspensión de las PASO, los márgenes para saldar la interna local de Cambiemos quedará más acotada y Arroyo sigue firme en su postura de ir por la reelección.
La ofensiva de varios municipios del interior contra la Provincia por el esquema de asignación de subsidios al transporte, donde sólo los partidos de la Primera y Tercera sección los percibirán actualizados de manera plena, estuvo encabeza por el omnipresente secretario de Hacienda, Hernán Mourelle. “Provincia decidió no hacerse cargo de atender el subsidio como se lo transfirió Nación y le pasó la responsabilidad a los municipios, pero es muy discriminatorio con ciudades como Mar del Plata”, disparó el funcionario marplatense. De esa manera, explicó: “los municipios del primer cordón del Conurbano siguen manteniendo el total de los subsidios y los del interior son los que se ven notoriamente perjudicados”.
“Lo que transfiere Nación es el mismo subsidio nominal, con lo cual Provincia debería hacerse cargo de la diferencia de los incrementos producidos durante 2019, tanto sea combustibles como salarios, que impactan en el costo del transporte público”. Y agregó: “Provincia, en una reunión, nos explicó que iba a transferir esa obligación a los municipios”.
“Es discriminatorio para municipios como General Pueyrredón, que tienen líneas dentro de su partido, y beneficia a los municipios del Conurbano, que tienen líneas que interactúan entre diferentes partidos e interaccionan con la misma Capital Federal”, remarcó en declaraciones radiales.
Por esas mismas horas, la Municipalidad había girado una notificación a los comercios de la ciudad asegurando que aún no estaba vigente la ley que extendió hasta las 23 hs el expendio de bebidas alcohólicas en todo el territorio bonaerense durante el verano. La ley fue impulsada por la propia Vidal, en base a un proyecto de los legisladores marplatenses Lucas Fiorini (PRO) y Guillermo Castello (Coalición Cívica), en el marco de distintas iniciativas para fomentar el turismo en la Costa Atlántica.
Nunca hubo una aclaración de parte del Ejecutivo bonaerense sobre porque transcurrido un mes de su sanción, la ley nunca había sido promulgada. En efecto, el Municipio estaba en lo cierto con la notificación, la que igualmente fue leída política desde La Plata en función de la oposición que Arroyo siempre mostró al proyecto de Vidal, en el marco de la implementación de la Tolerancia 0 al volante. Finalmente, el viernes la gobernadora promulgó la ley, en una clara respuesta a Mar del Plata.
De lo que parecen no tomar nota en el Palacio Municipal es del activo rol de la Provincia en la disuasión de los dos grandes conflictos que aún atraviesa la ciudad. Por un lado, el de los trabajadores municipales, donde un movimiento forzoso desde una óptica legal del ministro Villegas logró traer un poco de calma. Está instalado que en un mismo conflicto no se dicta dos veces una conciliación obligatoria, pero la crisis que se vivió en la ciudad hasta la semana pasada bien lo mereció.
La propia Vidal desde Chapadmalal siguió de cerca todas las gestiones e incluso mantuvo contacto por medio de asesores con monseñor Gabriel Mestre, que logró tender puentes entre el sindicato y el gobierno para alivianar tensiones.
En tanto, el sábado finalmente hubo guardavidas en las playas tras la conciliación obligatoria dictada por Nación, donde nuevamente Villegas llevó adelante gestiones con sus pares del Ministerio de Producción y Trabajo nacional.
En perspectiva, la relación entre ciudad y Provincia sigue en un destino incierto. Arroyo insiste en que gobernará hasta 2023, mientras que Vidal tiene otros planes para la ciudad. ¿Cómo seguirá el culebrón?