El río revuelto del peronismo local, el "daño" pultista y el celular de un Cheppi sub-40 que no para de sonar
Entre las bendiciones no pedidas de Máximo Kirchner, un Gustavo Pulti que ensaya de pescador con caña ajena y la rosca subterránea por el recambio generacional, el PJ de Pueyrredon navega en su interna preferida: la autodestrucción con estilo.