Promediando la última parte del 2024, el Ejecutivo decidió avanzar con la implementación de armas no letales cómo herramienta para parte del personal de la Secretaría de Seguridad. El gobierno presentó las pistolas y rifles Byrna, dispositvos qué cuentan con proyectiles químicos que incapacitan al sospechoso.
Ya en diciembre, ajdudicó la compra la empresa Bersa: $58.892.900 por 30 armas cortas, 10 rifles de asalto y también 1.000 municiones de diversas características (proyectiles de pimienta, polvo y polímeros, entre otros elementos).
Tal cómo habían anunciado, la implementación comenzó a mediadios de enero, más concretamente el viernes 24 por la noche, dónde los dispositivos tuvieron su primer salida a calle con la guardia urbana. "Necesitamos tener herramientas para neutralizar situaciones de violencia", aseguró Rodrigo Goncalves, secretario de Seguridad, en diálogo con La Tecla.
En el mientras tanto, el gobierno avanzó con capacitaciones y la elaboración de un protocolo que pronto será rubricado con la firma de Guillermo Montenegro vía decreto. "Allí se dan pautas de dónde, cuándo y cómo utilizarlas", indicó Goncalves, quién además aseguró que hay un total de 12 empleados autorizadas debido a su preparación tanto física cómo psicológica.