28 de agosto de 2025
ELECCIONES 2025
Mar del Plata en cuenta regresiva: la campaña avanza sin entusiasmo social
Con ocho días de campaña y diez para votar, el desdoblamiento bonaerense desorienta a los vecinos y obliga a los partidos a redoblar esfuerzos en un escenario inédito. La baja participación asoma como el dato clave, mientras la política se juega entre mesitas en la calle y discursos en redes sociales.

La recta final ya comenzó. A diez días de las elecciones legislativas bonaerenses, en General Pueyrredon el clima de campaña se intensifica, aunque más por la insistencia de las fuerzas que por el entusiasmo ciudadano. El contraste es evidente: los partidos reparten boletas a diestra y siniestra en esquinas estratégicas, mientras la apatía y el malestar social marcan el pulso de un electorado distante, descreído y cansado de la dirigencia política.
El desdoblamiento de los comicios provinciales respecto de los nacionales se transformó en un factor decisivo. No solo alteró calendarios y estrategias partidarias, sino que también incrementó la confusión entre los votantes, poco habituados a ingresar al cuarto oscuro en más de una ocasión para diferentes elecciones. A esto se suma la eliminación de las PASO, que derivó en una proliferación de boletas difícil de procesar para la ciudadanía. En este contexto, la asistencia a las urnas, ya erosionada en comicios previos, aparece como la gran incógnita y, a la vez, como un llamado de atención para todo el sistema político.
La campaña misma ya no es lo que era. Las caravanas, actos masivos y demostraciones de fuerza territorial se redujeron al mínimo, sustituidas por la lógica del mundo digital. Hoy los candidatos disputan la centralidad en redes sociales, donde cada like, retweet o visualización se mide como capital político. En paralelo, las pocas recorridas en territorio suelen terminar en episodios de vandalismo o en tensiones con vecinos, lo que refuerza la sensación de fragilidad y violencia que atraviesa a la política contemporánea.
Pero este salto al universo digital no es gratuito. La huella de cada publicación, cada video y cada mensaje queda registrada y se transforma en insumo para opositores y para la propia ciudadanía, que se convierte en juez inmediato de los discursos. La viralización ya no es solo una oportunidad, sino también un riesgo permanente. No obstante, con ocho días restantes de campaña electoral, las fuerzas deberán jugar fuerte para lograr sus objetivos.
En este marco, las elecciones del 7 de septiembre podrían marcar un punto de inflexión. Más allá de quién se imponga en las urnas, lo que está en juego es el vínculo entre la política y la sociedad. Si la apatía se traduce en un bajo nivel de participación, el mensaje de los votantes será contundente: no alcanza con el marketing digital ni con la polarización discursiva. El sistema político deberá repensar cómo recuperar la confianza de una ciudadanía que ya no se moviliza por promesas, ni en la calle ni en la pantalla.