2 de enero de 2026
GENERAL PUEYRREDON
La silla vacía del Concejo: el interrogante sobre la participación ciudadana para el 2026
Mientras el recinto transita el habitual receso de enero, la expectativa política gira en torno a si la Banca 25 recuperará su peso institucional una vez iniciado el período legislativo o si seguirá relegada frente a la agenda propia de los bloques partidarios.

El calendario marca el inicio de 2026 y, con él, continúa la renovación en el Palacio Municipal. Sin embargo, más allá de la jura de los nuevos ediles y el reacomodamiento de las piezas en el gabinete del intendente interino Agustín Neme, hay una silla que suele permanecer vacía y que encierra el potencial más genuino de la representatividad local: la Banca 25. Este instrumento, que permite a cualquier ciudadano o representante de una Organización No Gubernamental (ONG) exponer un proyecto o reclamo ante la totalidad del cuerpo legislativo, se enfrenta hoy a una encrucijada. ¿Será este el año en que los marplatenses y batanenses recuperen el protagonismo en el recinto, o continuará la tendencia de un uso esporádico?
El año que dejamos atrás estuvo signado por la lógica electoral, un fenómeno que suele "blindar" el recinto frente a las demandas que no encajan en el marketing de campaña. Asimismo, el 2025 estuvo marcado por la nacionalización de los debates. En ese escenario, el uso de la banca abierta fue dispar y, en ocasiones, condicionado por la urgencia de los bloques de evitar focos de conflicto frente a las cámaras. Ahora, con un 2026 que se presenta sin el apremio de las urnas, la Banca 25 debe dejar de ser una excepción para volver a ser la regla de la representatividad.
La importancia de este espacio radica en su carácter disruptivo. Es el único momento en el que el orden del día, habitualmente prolijo y consensuado en la labor parlamentaria, se ve alterado por la voz de los vecinos. No se trata solo de un derecho a la exposición, sino de la obligación de los 24 concejales de escuchar, sin intermediarios, las problemáticas que muchas veces quedan fuera de los expedientes oficiales. Si el 2026 pretende ser un año de reconstrucción institucional, la apertura de las sesiones ordinarias debe venir acompañada de una promoción real de esta herramienta, facilitando el acceso a la sociedad que hoy ve al Palacio Municipal como una fortaleza inexpugnable.
El desafío para el cuerpo legislativo actual será demostrar que la participación ciudadana es una prioridad y no una carga administrativa. En los meses que restan hasta el inicio del ciclo parlamentario, el oficialismo y la oposición tienen la oportunidad de replantear el funcionamiento de este mecanismo. Mar del Plata y Batán demandan un Concejo de puertas abiertas, donde la silla número 25 no sea un adorno en el recinto, sino el puente necesario para que la política local recupere el contacto con la realidad de sus representados.