30 de enero de 2026
TENDENCIA
El síndrome del espejo: cuando el referente del orden urbano eclipsa al intendente interino
En plena temporada marplatense, Agustín Neme habita una intendencia interina de bajísimo perfil, mientras Daniel Martínez, el nuevo titular del EMSUR, capitaliza el rating digital con el manual de limpieza y seguridad que el propio jefe comunal intenta promocionar.

La política de Mar del Plata suele ofrecer postales pintorescas, pero el verano de 2026 está entregando un fenómeno de óptica política digno de análisis: la invisibilidad del poder formal frente a la estridencia del brazo ejecutor. El pasado 10 de diciembre, Agustín Neme asumió la intendencia interina de General Pueyrredon con la misión de cuidar el sillón de Guillermo Montenegro. Sin embargo, a poco más de cincuenta días de haber tomado las riendas del principal distrito turístico del país, el "efecto sombra" no proviene solo de su mentor, sino de un subordinado que, en menos de un mes, le arrebató el termómetro de las redes sociales.
Daniel Martínez, el hombre que hasta hace semanas era la cara visible de la Patrulla Municipal y hoy preside el Ente Municipal de Servicios Urbanos (EMSUR), se ha convertido en una anomalía estadística. Tras abrir su cuenta profesional de Instagram el 3 de enero, Martínez ya supera en seguidores a Neme: 9.491 contra 9.489. La cifra, que podría parecer un detalle trivial de color, es en realidad un dato concreto sobre la construcción del liderazgo local. Neme, con una carrera de años como presidente del bloque PRO en el Concejo Deliberante y más de 1.100 posteos acumulados, pierde la carrera de la atención frente a un funcionario que, con apenas 50 publicaciones, ha logrado lo que la estructura oficial no puede: el reconocimiento facial masivo.
Lo paradójico es que Neme intenta cimentar su gestión digital exhibiendo los operativos de la Patrulla Municipal, una maquinaria que fue liderada y personificada por Martínez, así como también sus operativos con el EMSUR. Es el interino pidiendo prestada la mística del subalterno para rellenar su propio vacío de notoriedad. Mientras Martínez es identificado en la calle como el “referente del orden urbano" —una figura que despierta tantas pasiones como polémicas por su estilo sin matices—, una parte considerable de la sociedad marplatense todavía se pregunta quién es el joven de traje que firma los decretos en la Municipalidad.
Mientras la temporada transcurre, el intendente interino parece atrapado en un laberinto de espejos donde, mire hacia donde mire, la imagen que mejor proyecta su gestión es la de un Daniel Martínez que ya le gana, por dos seguidores y muchísima más calle, la batalla por la relevancia.