4 de febrero de 2026
EN TRATATIVAS
El convenio entre el Municipio y EDEA por el alumbrado público enfrenta un complejo escenario
Aunque el Ejecutivo incluyó el nuevo sistema de cobro en sus proyecciones para 2026, la realidad administrativa muestra un escenario de negociaciones abiertas y dificultades técnicas. Los detalles de facturación y la zonificación mantienen el convenio en una etapa de definición.

El debate por el Presupuesto 2026 en el Concejo Deliberante ha puesto sobre la mesa una de las cartas más fuertes de la gestión interina: el traspaso del alumbrado público a la boleta de EDEA. Sin embargo, lo que en los despachos oficiales se presenta como un paso administrativo lógico para alcanzar el 90% de cobrabilidad, en la práctica se ha convertido en un complejo rompecabezas técnico que aún no encuentra todas sus piezas. La intención política de desenganchar el servicio de la Tasa de Seguridad Urbana (TSU) choca con una realidad operativa que obliga a la prudencia, lejos de los anuncios de rápida implementación que se deslizaron inicialmente.
Según pudo saber La Tecla Mar del Plata, el proceso se encuentra actualmente en un estado de "tratativas" constantes para determinar la viabilidad real de su puesta en marcha. A pesar de que los montos y los objetivos de recambio LED ya forman parte del discurso público, fuentes cercanas le confirmaron a este medio que hasta el momento no se ha firmado ningún documento que selle el acuerdo entre la comuna y la prestataria eléctrica. La negociación sigue abierta y, según admiten, la implementación está lejos de ser sencilla, lo que dilata los plazos previstos en el organigrama municipal.
El nudo del conflicto radica en la ingeniería necesaria para amalgamar dos sistemas de facturación que poseen lógicas distintas: los equipos técnicos están abocados al debate de los modelos de cálculo y la definición precisa de las zonas, pero el mayor escollo aparece en el impacto que esta carga tendrá sobre el sistema informático y administrativo de EDEA. Esta complejidad técnica es la que fundamenta la advertencia de que, incluso con una aprobación rápida en el cuerpo legislativo, la puesta en cobro de la nueva tasa no será automática ni mucho menos instantánea.
Esta brecha entre la necesidad de fondos frescos para la repotenciación del sistema lumínico y la factibilidad técnica del convenio marca el pulso de la política local en este inicio de año. Mientras el oficialismo confía en que la herramienta será el motor de la gestión urbana, el escenario de "negociación permanente" sugiere que el camino administrativo será más sinuoso de lo esperado. Por ahora, el ambicioso plan de recaudación sigue dependiendo de una aprobación y de una firma que, entre cálculos de zona y sistemas de facturación, todavía se hace esperar.