Luego de cuatro prórrogas consecutivas, el gobierno interino encabezado por Agustín Neme finalmente envió al Concejo Deliberante el proyecto de Presupuesto 2026. Como ocurre cada año, la elaboración de la “ley de leyes” municipal estuvo condicionada por las definiciones de la Provincia y la Nación, especialmente en materia de ingresos y obra pública. No obstante, en esta oportunidad, la demora también respondió a las discusiones internas dentro del oficialismo y sus aliados, donde no terminaban de cerrarse los números ni la proyección general de la comuna.
Se trata de la primera presentación presupuestaria de Neme como intendente. El proyecto busca darle continuidad al denominado “modelo Mar del Plata”, con algunos ajustes y agregados, pero sin modificar el rumbo central de la gestión. La premisa que atraviesa todo el expediente es sostener el equilibrio fiscal, incorporando algunas novedades en materia tributaria y de recaudación.
El Presupuesto fue elevado con un mensaje del secretario de Legal, Técnica y Hacienda, Mauro Martinelli, que vino acompañado de un análisis del contexto económico que enmarca la iniciativa. Allí se señala que el escenario previsto combina una recuperación moderada de la actividad con riesgos persistentes, como la inflación y el avance de la informalidad laboral, variables que impactan de manera directa en la proyección de ingresos y gastos del Municipio.
En cuanto a los criterios de armado, el Ejecutivo remarca que el proyecto se apoya en una estructura de gastos con alto nivel de rigidez, un contexto social que obliga al Estado local a asumir funciones sin financiamiento específico y las limitaciones para acceder a crédito de mediano y largo plazo. En ese marco, se priorizó la asignación de recursos en áreas consideradas estratégicas, como seguridad, empleo privado, desarrollo local y modernización del Estado, manteniendo además el esquema de Presupuesto con Perspectiva de Género.
El gobierno también prevé atender el pago de la deuda consolidada y flotante, y sostiene que la proyección de recursos resulta “razonable y factible”, siempre que se aprueben los cambios propuestos en la Ordenanza Fiscal e Impositiva. La política presupuestaria, se indica, estará atravesada por la reducción del gasto público, la simplificación administrativa y el fortalecimiento de la gestión tributaria, con mayor control y fiscalización.
El Presupuesto 2026 fue valuado en $521.996.792.000, contemplando a la Administración Central y los cuatro entes descentralizados, lo que representa un incremento del 42% en comparación con 2025. En la distribución por áreas, el esquema se mantiene prácticamente sin cambios. Legal, Técnica y Hacienda encabeza el ranking con $237.947.655.000, lo que implica una suba del 166%. Le siguen Educación, con un aumento del 37,75%, y Salud, con un 33,9%.
Más atrás aparece Seguridad, aunque con un incremento del 45%, uno de los ejes discursivos de la gestión. En el extremo opuesto, el área del intendente municipal es la que recibe menor asignación de recursos, aunque figura entre las que más crecen en términos porcentuales, con una suba del 67,98% respecto al ejercicio anterior.
Entre las principales novedades se destaca la creación de la Tasa por Alumbrado Público, que surge tras la eliminación de ese componente de la Tasa de Servicios Urbanos. El nuevo tributo tendrá carácter de fondo afectado y solo podrá destinarse al mantenimiento de las luminarias y a la incorporación progresiva de tecnología LED. En paralelo, el Ejecutivo mantiene dos pilares de su esquema de recaudación: la actualización de tasas por inflación y la cuestionada Tasa Vial.
En línea con el rumbo del gobierno nacional, el Presupuesto incorpora además un Régimen de Incentivos Fiscales de alcance local, inspirado en el RIGI. El artículo 294 habilita al Ejecutivo a otorgar reducciones de hasta el 50% en la Tasa por Inspección de Seguridad e Higiene, uno de los tributos de mayor impacto sobre la actividad privada, para empresas que acrediten inversiones recientes o proyectadas.
Desde el punto de vista estructural, el 27,8% de los recursos proviene de Ingresos Tributarios por Coparticipación, el 55,9% corresponde a Ingresos No Tributarios — tasas y derechos municipales—, el 9,6% a Transferencias Corrientes y el 6,2% a Fuentes Financieras, completándose el total con otros recursos.
En el oficialismo estiman que el Presupuesto podría quedar aprobado hacia fines de febrero, pese a los cuestionamientos que anticipa la oposición durante el debate en el recinto del HCD