La Tecla Mar del Plata
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El radicalismo bonaerense tendrá este viernes su propia postal de verano en Mar del Plata, aunque lejos de la estética turística, el encuentro se inscribe en una lógica estrictamente política: reordenamiento interno, acuerdos recientes y señales hacia 2027.
La reunión, prevista para las 18.30 en el Club Talleres, reunirá a dirigentes y militantes en un contexto donde la Unión Cívica Radical intenta recomponer su estructura tras el golpe electoral de 2025.
El dato político que atraviesa el acto es el nuevo entendimiento entre el abadismo y Evolución. La jugada, que sorprendió a varios sectores internos, selló un acercamiento entre espacios históricamente enfrentados dentro del partido y reconfiguró el mapa radical en la Provincia.
La alianza no fue gratuita. En la ingeniería del acuerdo aparecieron cargos, reposicionamientos y una lógica de convivencia interna que busca evitar nuevas fracturas. En la UCR admiten que el objetivo inmediato es mostrar una imagen de unidad, incluso con sectores que habían quedado en veredas opuestas tras la última interna.
El acto de Mar del Plata funciona, en ese esquema, como escenario ideal. La ciudad ofrece visibilidad política y una tradición que combina verano y rosca partidaria.
En ese marco, ya comienzan a circular los nombres de quienes podrían tomar la palabra. Según deslizan en el radicalismo, suenan como posibles oradores Daniel Salvador y Gustavo Posse, mientras que el cierre del encuentro quedaría en manos del senador nacional marplatense Maxi Abad.
Se espera la participación de referentes de distintos espacios internos. La presencia de dirigentes ligados al possismo y al salvadorismo apuntaría a ampliar la base de sustentación política del armado que lidera Abad.
Más que discursos, lo que se pondrá en juego será la foto. En un partido golpeado por los resultados y atravesado por tensiones históricas, la imagen de cohesión se vuelve un activo político clave.
Pero la postal de verano convive con una discusión menos visible y más estructural. En paralelo al acto, el armado que integran abadistas, possistas y Evolución trabaja en una presentación formal para exigir que las elecciones internas se realicen entre mayo y comienzos de junio.
El trasfondo de la jugada remite al delicado escenario institucional que atravesó el partido tras la judicialización de las internas de 2024. Para evitar una posible intervención, la UCR quedó bajo una conducción provisoria articulada a través de un Comité de Contingencia presidido por Miguel Fernández y una Convención encabezada por Pablo Domenichini, con mandato vigente hasta noviembre de este año.
Sin embargo, desde el abadismo y sus aliados sostienen que el calendario electoral obliga a acelerar definiciones. Bajo esa lógica, consideran que el radicalismo debe ordenar cuanto antes el Comité Provincia y consolidar liderazgos que lleguen con recorrido a 2027.
Mientras tanto, la discusión de fondo ya se desliza en voz baja: liderazgo, estrategia electoral y el papel que buscará ocupar la UCR en un escenario provincial cada vez más polarizado. El acto en Mar del Plata, en ese contexto, aparece como mucho más que un ritual veraniego. Es, en rigor, una pieza más dentro del reordenamiento radical.