Apps
Martes, 10 marzo 2026
Argentina
10 de marzo de 2026
INTERNA OFICIALISTA

La bola sigue girando al grito de "no va más"

La relación entre el espacio de Kicillof y La Cámpora se torna insostenible, pero desde ambos lados aceptan que la unidad es la única opción para ganarle a Milei. Los intereses de cada uno y el juego de otros sectores.

La bola sigue girando al grito de
Compartir

Reproches de La Cámpora tras la Asamblea Legislativa porque el Gobernador no nombró a Cristina; reclamos del Frente Renovador por la política salarial del Gobierno bonaerense; tensiones que empiezan a surgir por distintos motivos entre espacios asociados; una victoria -para algunos pírrica- del kirchnerismo por los cargos en el Senado; pedidos del MDF para que el mandatario se desprenda de ministros cercanos a la expresidenta; y una pelea constante a cielo abierto que tiene como trasfondo las candidaturas del próximo año, con los cuestionamientos del camporismo al adelantado lanzamiento de Axel Kicillof. Son apenas algunas de las cuestiones que llevan a pensar y a decir que la unidad del peronismo “no va más”. 

Pero, las mismas voces que lanzan la frase mientras la bola sigue girando y esperan que caiga de su lado, advierten resignadas: “Igual, el año que viene vamos a tener que estar unidos si de verdad queremos derrotar a Milei”. ¿De verdad todos quieren destronar al gobierno libertario? Esta pregunta se la hacen muchos, sobre todo en el Movimiento Derecho al Futuro (MDF), donde están convencidos que el cristinismo intenta que Kicillof llegue a la carrera presidencial condicionado, machucado, y sólo pueda ser candidato si Cristina lo bendice. En una especie de cognición social de segundo orden, en el kicillofismo aseguran que “la lectura de los muchachos es que si no logran condicionar antes a Axel después no les va a dar pelota”. 

“Que llegue lo más golpeado y devaluado posible, que los necesite sí o sí, o perder. Porque ellos, antes de que sea Axel empoderado, prefieren perder”, afirmó ante La Tecla un referente del MDF. El fantasma Scioli de la elección de 2015 aparece en ese horizonte, y la experiencia Alberto Fernández es una luz de alerta imposible de apagar. 

En La Cámpora aplican el recurso devaluatorio frente a las acusaciones surgidas desde la Gobernación y alrededores. “A Kicillof le gusta victimizarse”, afirman. A la vez, cuestionan el prematuro lanzamiento presidencial del Gobernador. De hecho, el discurso de apertura de sesiones de la semana pasada tuvo mucho de proselitismo, maquillado en las críticas a la política de Milei.

“No va más, es insoportable convivir con esto, y no dimensionar el estado en el que estamos, porque no nos sobra nada, ni a nosotros ni a los argentinos. Principalmente, a los argentinos no les sobra nada”, se quejó un ministro acerca de la situación interna de Fuerza Patria. “Podríamos convivir de muchísima mejor manera, pero bueno, eligieron otro camino y pareciera que están en Narnia”, subrayó, para cargar las culpas sobre la Orga y sus aliados. 

En el espacio encolumnado detrás del mandatario provincial también están seguros que el cristinismo buscará otro candidato para darle pelea a los libertarios en 2027, aunque el surgimiento de esa figura es por el momento más una expresión de deseo que una realidad. Pero esto es Argentina, donde una semana es mucho y un año una eternidad. Precisamente, un vocero de La Cámpora expresó con displicencia: “Falta demasiado para la campaña 
presidencial, y queda tiempo para construir un candidato”.

Sin desatender el radar de los movimientos de los otros sectores internos, el plan de Kicillof de armar primero las estructuras provinciales y después empezar a caminar el país sigue en pie y volvera a tomar impulso en los próximos meses. También habrá viajes internacionales y una agenda cargada de actividades políticas, intensificadas en la segunda parte de un año cuyo meridiano político parece estar marcado por un acontecimiento exógeno, el Mundial de Fútbol. 

Las recorridas le demandarán a Axel Kicillof estar más fuera del territorio provincial, para lo cual delegará tareas en el jefe de Gabinete, Carlos Bianco, y en el círculo de ministros cercanos. Frente a las teorías de un abandono de sus funciones cuando la campaña presidencial se acelere, desde el entorno responden: “Axel nunca va a dejar la Gobernación, quien dice eso no lo conoce, ni conoce su obsesión nivel Dios”. Pero estará privado de cometer un desliz en esas salidas, y cualquier imponderable durante sus ausencias será alimento para críticas, tanto de la  oposición como de sus rivales internos. “La mejor campaña es gobernar bien la Provincia”, advierten tanto camporistas como massistas. 

¿Tibieza o estrategia? La designación de autoridades del Senado y las críticas posteriores al discurso en la apertura de sesiones ordinarias alimentan el “no va más”, con el que el panperonismo bonaerense convive por lo menos desde hace cinco años. En cada crisis la ruptura parece inevitable y los ojos se posan en el variopinto equipo ministerial. Los más duros del MDF demandan que Kicillof tome decisiones drásticas y retire del Gobierno a dirigentes de La Cámpora o cercanos a Cristina. Fue un reclamo que el mandatario escuchó cuando debió resignarse a perder la puja por las sillas importantes de la Cámara alta. Y es un argumento con el cual el cristinismo chicanea: “¿Si dicen que nosotros somos rupturistas por qué deja a los nuestros en el gabinete?”.

La tibieza es un pecado capital en la política. Kicillof corre con el riesgo de caer en ese yerro mientras desautoriza sus propias convicciones sin romper; como por ejemplo, haber aceptado presidir el PJ Bonaerense o bajar las banderas en la puja legislativa. “Él tiene una gran virtud, que es la capacidad de manejar los tiempos, es un gran tiempista”, graficó en términos futbolísticos una voz cercana al mandatario para defenderlo. Y agregó: “Tiene todo en la cabeza y está manejando los tiempos a su favor, aunque no sean los que algunos le reclaman”. Los conductores del MDF están convencidos que en el juego de ajedrez propuesto en Fuerza Patria ellos avanzan de acuerdo al plan, comiendo piezas de a poco para debilitar a los rivales.

Por otra parte, Kicillof tiene como una de sus máximas que el ojo por ojo no tiene buenos resultados. “Sacar a un ministro es declararle la guerra a Cristina y eso no va a suceder”, expresó un miembro del gabinete. En calle 6 tienen presente que un vasto sector del kirchnerismo, en la bases, está fuera del microclima de la interna e interpretaría mal  el alejamiento. En contraposición, sectores peronistas esperan un golpe de autoridad del Gobernador. En ese sentido, la reunión de Cristina Fernández con Miguel Ángel Pichetto, que para muchos puede ser una mala noticia en La Plata, es interpretada por el mandatario como una señal en favor de que tampoco alcanza con sostener la unidad, sino que el espacio debe ampliarse, porque “para ganarle a Milei es con todos”.

No obstante, una fuente oficialista alertó sobre una maniobra en ciernes para exponer a los contendientes internos. “En algún momento la gente va a entender los movimientos que Axel va a hacer y va a saber que tuvieron que ver con esa acumulación de sedimentos”, dijo. Apeló, además, a la historia reciente: “Cuando no nos vieron venir (2019) y cuando nos dieron por muertos (2023) fue cuando mejor nos fue”. 

En algo comparten estrategia el MDF y La Cámpora: los dos juegan a que el rupturista es el otro. Para el Ejecutivo, en la visión del kirchnerista alejado de la rosca diaria, que Mayra Mendoza fustigue públicamente al Gobernador es un activo para él en tanto evite entrar en el barro y en disputas discursivas. Más aún, celebran la repercusión mediática del discurso de la Asamblea Legislativa a partir de los cuestionamientos. Evitar el nombre de Cristina durante todo el discurso hizo estallar los nervios de algunos mientras fue celebrado por otros, que esperan la emancipación. 

Aplicar la táctica de usar en beneficio propio el daño que el otro pretende infligir es propio de la defensa personal, menos común y menos probado en la política. En el Gobierno repiten que el cristinismo y el FR rompieron acuerdos con la designación de autoridades del Senado y eso es “rupturista”. La Orga retruca que Kicillof falta a la verdad si dice que la resolución no fue consensuada. El MDF canta el vale cuatro cuando se afirma que “cuanto ellos más nos tiren más nos beneficia y más se exponen”. 

¿Es el Gobernador un tiempista de metodología oriental capaz de respirar hondo ante cada cruce y sacar provecho de lo que parecen ser desventajas? ¿O ha entrado en un laberinto donde la falta de un golpe de autoridad puede condicionarle el futuro? Sólo se podrá saber cuando pase el Mundial y el único campeonato que concentre toda la atención sea el de la sucesión, tanto del presidente como del primer mandatario bonaerense. Porque esa disputa también agita, y mucho, las relaciones internas; al punto que ha comenzado a tensionar la conexión de los socios aglutinados en la vereda de enfrente.

Mientras tanto, Axel Kicillof debe gobernar. Se comprometió a designar este año los jueces que faltan en Suprema Corte de Justicia; tratará de mantener el Gabinete pese a las riñas, sin echar a nadie y sin retener si alguien decide irse; deberá lidiar con una economía difícil y con cuentas cada vez ajustadas, que le exigirán ir a buscar divisas en los mercados internacionales; y, sin bendecir todavía a ninguno, intentará ganar la pulseada para que un integrante del MDF sea el postulante a la Gobernación, mientras pretende que todos se vean obligados a sostener su candidatura presidencial aunque muchos no lo quieran.  

En el panperonismo bonaerense persiste la unidad hasta que duela porque la bola sigue sin caer, aunque todos griten “no va más”. 
 

OTRAS NOTAS

Los objetivos del poder legislativo

Con nuevas conformaciones y una diversidad de temas en agenda, el presidente del Concejo y las autoridades de los bloques mayoritarios anticipan los ejes del período de sesiones ordinarias.

Copyright 2026
La Tecla Mar del Plata
Redacción

Todos los derechos reservados
Serga.NET