26 de marzo de 2026
GRIETA
Entre la memoria y el negocio: el Concejo en estado de tensión
La combinación de una fecha histórica y proyectos polémicos dejó al descubierto fracturas políticas, reclamos sociales y una rosca que ya marca el ritmo del año.

En el arranque del año legislativo en Mar del Plata, el Concejo Deliberante no sólo volvió a sesionar, explotó en tensiones. Entre memoria, negocios y decisiones ya consumadas, las primeras jornadas dejaron una foto clara del clima político local. Entre cruces, reproches y una rosca que no disimula sus contradicciones.
La sesión especial por los 50 años del golpe de Estado, una fecha cargada de peso simbólico, estuvo lejos de la unidad esperada. El traslado del plenario al 26 de marzo generó rechazo de organismos de derechos humanos, ausencias de peso político y críticas cruzadas entre oficialismo y oposición. A medio siglo del último Golpe Militar, el Consejo expuso fracturas profundas sobre cómo abordar la memoria, reabriendo debates que parecían saldados y dejando en evidencia que la grieta también atraviesa las políticas de derechos humanos.
Pero el plato fuerte llegó en la primera sesión ordinaria, donde el tratamiento de más de un centenar de expedientes convivió con discusiones calientes y escenas que marcaron el tono del año. El caso más emblemático fue el del hotel Locus Solus, que ya funcionaba desde enero sin autorización formal y terminó siendo aprobado igual. La polémica no fue sólo administrativa. Mientras el oficialismo celebraba la inversión privada, vecinos irrumpieron con reclamos por la falta de cloacas, generando un cruce directo en plena sesión que obligó a intervenir a la presidencia del cuerpo.
Ese momento sintetiza gran parte del clima político actual, decisiones que llegan tarde, conflictos territoriales sin resolver y una tensión constante entre desarrollo e infraestructura básica. El mensaje fue claro y brutal, los negocios avanzan, incluso cuando el Estado llega después.
En paralelo, el inicio del período legislativo también estuvo atravesado por una agenda explosiva por los cambios de uso de suelo, habilitaciones comerciales y convenios sensibles que anticipan un año de conflictos sostenidos. La combinación entre una fecha histórica como el 24 de marzo y proyectos urbanísticos de alto impacto terminó potenciando los cruces políticos en el recinto.
Así, entre memoria, inversiones y reclamos vecinales, el Concejo Deliberante arrancó el año mostrando su cara más cruda con los consensos frágiles, decisiones discutidas y una política que oscila entre lo simbólico y lo pragmático. En Mar del Plata, la sesión no fue sólo una sesión. Fue una declaración de época. Y sí, esto es la rosca.