15 de abril de 2026
ELECCIONES EN LA UCR
Serebrinsky apuesta a la unidad en la UCR local, pero no descarta competencia: “Queremos volver a gobernar Mar del Plata”
El presidente del radicalismo marplatense puso el foco en la elección interna del 7 de junio, defendió el liderazgo actual y planteó que el partido debe encabezar futuras coaliciones. Críticas a la confrontación política y advertencia sobre el retroceso del radicalismo en la Provincia.

En la antesala de las elecciones internas de la Unión Cívica Radical (UCR) del próximo 7 de junio, el presidente del partido en Mar del Plata, Gustavo Serebrinsky, dejó en claro que el objetivo central es alcanzar la unidad, aunque admitió que el escenario de competencia no está descartado.
“Siempre hay que tratar de lograr una unidad”, sostuvo, aunque remarcó que el sector que conduce el comité local “representa una alta mayoría” desde hace varios períodos. En ese marco, condicionó cualquier acuerdo a que exista “razonabilidad” y a lo que ocurra en el resto de la provincia de Buenos Aires.
Más allá de la discusión interna, Serebrinsky buscó proyectar el debate hacia el plano electoral general. En ese sentido, afirmó que el radicalismo marplatense mantiene un “peso específico histórico” y reivindicó el desempeño en los últimos comicios, donde, según señaló, fueron “la sorpresa” en un contexto de fuerte polarización.
En clave provincial, Serebrinsky sostuvo que Mar del Plata sigue siendo un distrito determinante dentro del radicalismo bonaerense y llamó a recuperar protagonismo tras el retroceso electoral reciente. “Aspiramos a que el radicalismo vuelva a ser un factor de poder”, señaló.
Gustavo no ocultó la ambición de hacer que vuelva la UCR al poder local: “Aspiramos a volver a gobernar Mar del Plata”. Sin embargo, reconoció que el escenario actual obliga a construir alianzas. “Ningún sector por sí solo puede dar respuesta a la demanda social”, planteó, aunque dejó en claro que la UCR buscará liderar esos acuerdos en el futuro.
Sobre el perfil de conducción que necesita el partido, el dirigente insistió en la necesidad de recuperar una lógica dialoguista. “El no diálogo ha fracasado en la Argentina”, afirmó, y reivindicó al radicalismo como “garantía de institucionalidad, democracia y respeto”, en contraposición a los modelos más confrontativos.
Esa mirada también se trasladó al análisis del clima político actual, donde cuestionó la centralidad de la confrontación, especialmente en redes sociales. “La violencia es inconducente y tiene vuelta”, advirtió, y consideró que ese tipo de estrategias puede tener impacto en el corto plazo, pero carece de proyección.
Finalmente, defendió la estructura partidaria y el valor de las internas como mecanismo de legitimación. “Cuando las decisiones no las toma la organización, las toma el dedo”, lanzó, en una definición que también puede leerse como mensaje hacia adentro de la propia UCR.
Con ese marco, el radicalismo local se encamina a una elección que no solo definirá autoridades, sino también el rumbo político de cara a los próximos desafíos electorales.