La Tecla Mar del Plata
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Después de casi cuatro días de paro total y un fin de semana atravesado por la ciclogénesis y múltiples alertas meteorológicas, este lunes comenzó a normalizarse el servicio de colectivos en Mar del Plata tras el pago de los salarios adeudados a los choferes. En paralelo, el conflicto también abrió cuestionamientos políticos por la falta de convocatoria de la comisión de Movilidad Urbana del Concejo Deliberante, donde se discuten el aumento del boleto y el futuro del sistema de transporte.
La Cámara Marplatense de Empresas del Transporte Automotor de Pasajeros (Cametap) inició minutos después de las 8 el depósito de los haberes, tal como se había comprometido durante la audiencia realizada el sábado en el Ministerio de Trabajo bonaerense.
Con el dinero acreditado, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) levantó la medida de fuerza y los choferes comenzaron a movilizar las unidades desde las cabeceras de línea para restablecer paulatinamente los recorridos habituales en toda la ciudad.
El conflicto se había iniciado el viernes a las 18, cuando el gremio lanzó un paro total ante la falta de pago de salarios. La medida dejó prácticamente paralizada a Mar del Plata durante cuatro días y volvió a poner en evidencia la fragilidad económica del sistema de transporte urbano.
Para afrontar el pago y destrabar el conflicto, las empresas debieron recurrir a un crédito que les permitió reunir los fondos necesarios. Sin embargo, desde el sector empresario advirtieron que la situación financiera continúa siendo crítica.
Según señalaron, el Gobierno nacional acumula más de tres meses sin transferir recursos correspondientes a compensaciones tarifarias y atributos sociales, una deuda que —afirman— equivale a tres meses de salarios de todo el personal del sistema.
También, remarcaron que existe un desfasaje superior al 65% entre la tarifa vigente y la que consideran necesaria para garantizar el funcionamiento del servicio. En ese contexto, las empresas ya solicitaron en el Concejo Deliberante una actualización del boleto, que actualmente cuesta $1.550, para llevarlo a $2.569,28.
Sin embargo, mientras el servicio retomaba lentamente sus recorridos habituales, el conflicto volvió a dejar expuesta la crisis estructural del transporte urbano y reactivó cuestionamientos dentro del Concejo Deliberante.
En ese marco, crecieron las críticas en los pasillos del cuerpo legislativo por la falta de convocatoria de la comisión de Movilidad Urbana, presidida por el concejal de la Coalición Cívica Guido García, donde actualmente se analiza tanto el pedido de aumento del boleto impulsado por las empresas como el debate por el nuevo pliego del transporte público. La instancia por calendario debería haber sido convocada este lunes.
Distintos sectores políticos consideran que, en medio de un conflicto que paralizó la ciudad durante varios días, el Concejo debió haber acelerado las discusiones vinculadas al funcionamiento y financiamiento del sistema, en un escenario donde las tensiones económicas del transporte vuelven a ocupar el centro de la escena política local.