5 de junio de 2026
LICITACIONES
Una única oferta para el CEMA reactiva el debate sobre la modernización municipal
El concurso de precios para garantizar el servicio de esterilización del centro médico de mayor complejidad demandaría casi 20 millones de pesos por solo seis meses, exponiendo la falta de una planificación tecnológica de fondo en General Pueyrredon.

El reciente acto administrativo formalizado en la Dirección General de Contrataciones de la Municipalidad de General Pueyrredón dejó bajo análisis una de las asignaturas pendientes que persisten en la gestión de la infraestructura pública local. Tras la apertura de sobres del Concurso de Precios Nro. 23/26 "Contratacion del servicio de mantenimiento para equipos", la comuna evaluará una propuesta que vuelve a exhibir un escenario de escasa competencia para sostener el andamiaje técnico de su sistema de salud. El procedimiento, que actualmente se encuentra en etapa de revisión por los organismos técnicos pertinentes, registró la presentación de un único oferente, el contratista Pablo Alberto Mormando, quien cotizó una suma de $19.200.000,00 para hacerse cargo de las tareas operativas durante un semestre, una cifra que se posiciona apenas por debajo del presupuesto oficial estimado por el Ejecutivo.
La propuesta económica contempla de manera específica el mantenimiento preventivo y correctivo del equipamiento crítico perteneciente al servicio de esterilización del Centro de Especialidades Médicas Ambulatorias (CEMA), un área sensible cuyo correcto funcionamiento depende de la Secretaría de Salud municipal. De avanzar la adjudicación, las tareas abarcarían la asistencia técnica de dos esterilizadoras a vapor marca Cecar y dos estufas de calor seco marca Faeta situadas en el subsuelo de la institución. Aunque el proceso formal se ha impulsado mediante herramientas digitales de la administración pública, la naturaleza de la contratación pone en evidencia una desconexión estructural entre la digitalización de los canales burocráticos y la actualización tecnológica real de los insumos y el equipamiento médico que asiste a la comunidad.
Para un municipio de la trascendencia de General Pueyrredón, cuya cabecera es una de las ciudades con mayor peso demográfico y político a nivel nacional, la adopción de un esquema de contratos semestrales funcionaría más como un paliativo frente al desgaste material que como un plan estratégico de reconversión integral. En lugar de encabezar una transición robusta hacia la renovación completa, la administración local evaluaría recurrir nuevamente a la figura de concursos de precios acotados en el tiempo. Esta modalidad de corto alcance no solo restringe la previsibilidad de los servicios públicos esenciales, sino que además evidencia las dificultades para atraer un abanico más amplio de prestadores tecnológicos, un fenómeno que se reflejó en la absoluta soledad de la oferta recibida en el acto de apertura.
De acuerdo con las cláusulas de legibilidad y competencia establecidas en el Pliego de Bases y Condiciones (PBC), la existencia de una única propuesta de ningún modo obliga a la Municipalidad a aceptar la misma, quedando la decisión final supeditada al dictamen de la comisión asesora que debe corroborar la conveniencia del precio y la aptitud técnica del oferente. Las condiciones financieras impuestas en los pliegos oficiales, que estipulan plazos de pago a sesenta días contra factura mensual, podrían operar como un filtro invisible que reduce la competitividad y centraliza los contratos en proveedores individuales en un contexto económico complejo. En este escenario, la convalidación de estas tareas se presentaría como una respuesta imprescindible para evitar el colapso operativo inmediato del CEMA, pero confirmaría el retraso estructural de una gestión que se vería obligada a administrar la urgencia diaria mediante parches periódicos antes que liderar un proceso de innovación y modernización profunda en sus estructuras básicas.