El Puerto de Quequén y una silenciosa disputa que estremece a la política bonaerense
La futura licitación de la terminal de contenedores despierta el interés de poderosos grupos económicos y desata una compleja trama de influencias en el consorcio de gestión, donde la figura del senador Jorge Paredi asomaría como un anclaje clave.
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El Puerto de Quequén, una de las terminales marítimas de aguas profundas más estratégicas del país, se encuentra en el epicentro de una intensa rosca política y empresarial. La expectativa en torno a la futura licitación de una terminal de contenedores —un proyecto proyectado a 30 años con un fuerte impacto económico— habría activado alarmas y movimientos tácticos entre diversos grupos de interés que buscan posicionarse antes de que el proceso formal comience a delinear el escenario de cara a 2027.
La tensión institucional se habría agudizado tras la salida de la anterior presidenta del consorcio de gestión, Jimena López, identificada con el Frente Renovador. Ante la falta de un nombramiento oficial inmediato por parte del gobernador Axel Kicillof, el propio directorio del ente autárquico habría resuelto designar a Mariano Carrillo como su nuevo conductor. Esta maniobra, descrita por analistas del sector como un movimiento autónomo y sin el aval explícito de la gobernación bonaerense, habría alterado el histórico equilibrio político de la terminal portuaria, abriendo canales de discusión tanto con La Plata como con los sectores que lidera Sergio Massa.
Carrillo arribó al directorio en representación de la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE), poco después de que su esposa, la ex diputada provincial Natalia Sánchez Jáuregui, asumiera como secretaria de Organización a nivel nacional del gremio. Detrás de este armado se encontrarían entramados empresariales de envergadura. Según trascendidos, el sector que respalda la actual conducción portuaria mantendría vínculos con el empresario Jorge Giani, vinculado a la firma El Surco y a la gerenciadora Reservin, cuya presidencia recae en Alejandra Beligoy, hermana del Director Nacional de Arbitraje de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Este conglomerado económico, que también ostentaría redes de contacto en el ámbito judicial y en el sector gastronómico, estaría sumamente interesado en el despliegue logístico y operativo de la proyectada terminal de contenedores.
No obstante, la puja por el control de la estación portuaria no se agota en un solo sector. Desde la oposición gremial y empresarial se perfilaría el grupo Nequen, una firma nacida al amparo del personal de la bolsa de trabajo que hoy pisa fuerte en el acopio de cereales en provincias centrales. En las sombras de este sector operaría el exdiputado nacional Pablo Miguel Ansaloni, ex titular de OSPRERA y un histórico rival de la conducción de José Voytenco en la UATRE. Ansaloni, de un sinuoso recorrido político que incluyó filas en Juntos por el Cambio, el massismo y el posterior financiamiento de sectores libertarios, estaría buscando en Quequén una plataforma de relanzamiento y un contrapeso económico clave para disputar el control portuario.
Frente a la posibilidad de una intervención o desplazamiento por parte del Ejecutivo provincial, los actuales ocupantes del directorio estarían buscando un escudo político que legitime su posición. Es allí donde ganaría centralidad la figura del senador provincial Jorge “Pitingo” Paredi. El legislador, quien se desempeña como vicepresidente de la comisión de Asuntos Agrarios y Pesca del Senado bonaerense, funcionaría como el presunto puente político para integrar al binomio Carrillo-Sánchez Jáuregui en la mesa de la Quinta Sección del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio alineado con el gobernador Kicillof.
De consolidarse este esquema, la estructura de la UATRE operaría como un paragolpe institucional, mientras que el experimentado dirigente costero aportaría el anclaje necesario para disipar los ruidos políticos en una de las cajas portuarias más codiciadas de la provincia.