Control remoto, “datos truchos” y una banca caliente: el festival de chicanas que dejó la sesión del Concejo
La sexta sesión ordinaria tuvo de todo: Bussetti cuestionó la representatividad de entidades que llegan al recinto, lo acusaron de ser un “concejal manejado a control remoto” y terminó levantándose de su banca. La discusión por el Unzué derivó en un inesperado pedido para que vuelva Montenegro, mientras Bordaisco reclamó ponerle un freno al festival de cruces.
Agrega La Tecla Mar del Plata a tus medios preferidos en Google.
La sexta sesión ordinaria pública del Concejo Deliberante tenía una agenda cargada de expedientes, pero terminó dejando un verdadero catálogo de chicanas políticas. Entre reclamos vecinales, discusiones por seguridad, cuestionamientos a la gestión municipal y pases de factura, el recinto volvió a mostrar que la convivencia entre oficialismo y oposición atraviesa uno de sus momentos más ásperos.
Bussetti y la “falsa representación” de los vecinos
Uno de los capítulos de la jornada llegó cuando Julián Bussetti puso bajo la lupa la denominada “Banca 25” y, especialmente, la representatividad de algunas instituciones que se presentan ante el Concejo para llevar sus reclamos.
El concejal del PRO fue directo contra quienes aseguran representar a decenas de entidades. “Viene una persona y dice ‘vengo a hablar en nombre de 40 instituciones’. Completamente mentira”, disparó.
Para Bussetti, el problema no está en que los vecinos reclamen, sino en que se utilicen representaciones que, según sostuvo, no existen formalmente. “Nuevo Golf no tiene personería, San Martín no tiene personería, Antártida no tiene personería, Marisol y seguimos dándole atribuciones a gente que realmente no representa a nadie”, enumeró.
Incluso aseguró que algunas instituciones son incorporadas en comunicados sin siquiera haber avalado esos planteos. “Lomas del Golf” fue uno de los ejemplos mencionados. “Hablemos con propiedad y de forma seria acá”, reclamó. La frase que terminó sintetizando su intervención fue contundente: “No vengan a robar ningún tipo de representación de la cual carecen”.
La respuesta no tardó en llegar. Diego García, desde Unión por la Patria, salió al cruce y apuntó directamente contra la actitud del oficialismo frente a los vecinos que habían pasado por el Concejo. “Hay que tener valentía para encarar la seguridad, la misma valentía que hay que tener para hablar de los vecinos después de que se van”, lanzó.
El concejal planteó que la presencia de los vecinos en el recinto era una oportunidad para responderles cara a cara y no una vez terminado el reclamo. “¿Qué oportunidad que nos perdemos? ¿Cuál es la primera vez que vienen los vecinos acá y después de una o dos horas se les responde? Hay que responderles en vivo, en el momento”, cuestionó.
El contrapunto dejó expuesta una discusión que atraviesa buena parte del debate político local ¿Quién escucha a los vecinos, quién los representa y, sobre todo, quién se hace cargo de responderles cuando las cámaras están encendidas?
Seguridad, el Minella y el pase de facturas por la gestión
La cuestión de la seguridad también funcionó como combustible para otro cruce entre oficialismo y oposición. Desde el sector ligado al gobernador Axel Kicillof plantearon cuestionamientos y reclamaron medidas concretas tanto al Ejecutivo como al Legislativo municipal.
Bussetti respondió apuntando contra la oposición y cuestionando que, desde que el PRO llegó al gobierno municipal, se haya encontrado con una negativa sistemática a sus proyectos. También defendió a la gestión actual frente a los cuestionamientos por el estado del Minella y el Parque de los Deportes. El argumento fue que buena parte de las condiciones actuales de esos espacios son consecuencia de administraciones anteriores.
La discusión terminó abandonando rápidamente el terreno de los expedientes para entrar de lleno en la pelea por quién heredó qué y quién debe hacerse cargo de los problemas de Mar del Plata.
“Concejales manejados a control remoto”
Fue entonces cuando apareció una de las frases que seguramente quedará entre las joyas de la jornada. Desde la oposición acusaron a buena parte del bloque PRO de ser “concejales manejados a control remoto”, en referencia a supuestas órdenes que llegarían desde fuera del recinto.
La chicana fue todavía más lejos ya que se mencionó a dirigentes que toman decisiones a través del celular y de personas que “viven en Recoleta” y manejan los hilos de la política local.
La respuesta de Bussetti no fue verbal. Se levantó de su banca y abandonó el recinto cuando comenzó la intervención opositora. El gesto fue leído por sus adversarios como una forma de ningunear el discurso opositor. Una postal bastante gráfica de cómo estaba el clima dentro del recinto.
Bordaisco, pálido, y otra chicana que no perdonó
Otro de los episodios que llamó la atención tuvo como protagonista involuntario a Ariel Bordaisco. Durante buena parte de la sesión, el concejal de UCR–Nuevos Aires se mostró visiblemente cansado y con signos de malestar.
La situación se hizo evidente cuando, durante el tratamiento del expediente relacionado con Plaza Rumencó, pidió que la Secretaría leyera el expediente por él.
La oposición tampoco dejó pasar la oportunidad. En medio de sus críticas aparecieron referencias a quienes tienen “preferencias nocturnas”. El comentario sumó otra capa a una sesión en la que prácticamente ninguna intervención quedó exenta de una respuesta política.
El Unzué: de la formación laboral a pedir que vuelva Montenegro
La cuestión previa que presentó el radicalismo sobre el Asilo Unzué parecía destinada a transitar por un terreno bastante más institucional. La propuesta apuntaba a recuperar el histórico edificio como espacio de formación laboral, luego de la visita de la ministra de Capital Humano de la Nación y del proyecto impulsado por Vilma Baragiola.
Pero el debate tomó un giro inesperado cuando Gustavo Pulti coincidió con la importancia de recuperar el espacio y aprovechó para poner sobre la mesa una cuestión mucho más incómoda. Pulti reclamó que el intendente en uso de licencia vuelva a ocupar el Ejecutivo municipal y se haga cargo de la situación de la ciudad.
El planteo generó rápidamente una respuesta desde el espacio de la cámpora. La postura fue que Montenegro no debería volver simplemente para solucionar los problemas actuales, sino hacerse responsable de los seis años de gestión que dejó atrás. Además dijeron que su llegada al Senado bonaerense habría funcionado como una salida anticipada antes de que los problemas de su administración terminaran de explotar.
Así, lo que había empezado hablando del Unzué terminó convirtiéndose en otro capítulo de la pelea por la herencia de Montenegro.
Bordaisco pidió bajar un cambio
Con la sesión ya cargada de cruces, Bordaisco pidió explícitamente al presidente del Concejo, Emiliano Recalt, que recuperara el sentido de la cuestión previa y ordenará el debate.
El radical cuestionó que mientras algunos hablaban de “miseria especulativa”, “recuperar la dignidad” y otros conceptos institucionales, el intercambio termina reducido a acusaciones personales. “Escuché hablar en varias alocuciones sobre miseria especulativa, de recuperar la dignidad, en el mismo momento que se hablaba de que alguien era manejado a control remoto o que alguien tenía preferencias nocturnas”, sostuvo.
Y para cerrar, apeló a una referencia política al recordar una entrevista de Carlos Menem con Mirtha Legrand para cuestionar a quienes hacen bandera de la transparencia y la honestidad, pero luego terminan haciendo exactamente lo contrario.
Una sesión a full con la rosca
La sexta sesión ordinaria dejó expedientes aprobados y discusiones legislativas, pero también una fotografía bastante más política del Concejo: vecinos cuya representación fue puesta en duda, concejales acusados de responder órdenes externas, cruces por seguridad, reproches por gestiones anteriores, chicanas personales, un pedido para que vuelva Montenegro y un concejal que directamente decidió abandonar un debate.