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Martes, 1 septiembre 2026
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1 de septiembre de 2026

“Marplatenses, a las cosas”: la política frente al desafío de pensar la ciudad que viene

Con la carrera hacia 2027 ya en movimiento, los nombres comienzan a multiplicarse mientras la discusión sobre el modelo de ciudad todavía aparece en segundo plano. La escala demográfica, productiva y económica de General Pueyrredon obliga a levantar la mirada y discutir qué lugar pretende ocupar Mar del Plata en las próximas décadas. Una vieja frase de Ortega y Gasset, parafraseada, puede servir como una consigna renovada: menos cuestiones personales y más atención a las cosas.

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La carrera hacia 2027 ya comenzó a moverse. Todavía faltan candidaturas, alianzas y definiciones, pero los distintos espacios empiezan a mostrar dirigentes, recorrer barrios, reunirse con sectores productivos y ganar presencia en las redes. En ese escenario, y más allá de quién logre posicionarse mejor, aparece una pregunta que debería atravesar la próxima elección: ¿qué quieren hacer con Mar del Plata quienes aspiran a gobernarla?

 

La pregunta no es menor. El Censo 2022 registró 667.082 habitantes en General Pueyrredon, una población mayor a la de ocho provincias argentinas. Sin embargo, la discusión política muchas veces queda encerrada en la coyuntura: el transporte, los baches, la seguridad, los servicios, una obra, una excepción urbanística o el conflicto de turno. Son problemas concretos que necesitan respuestas, pero una ciudad de esta escala también necesita una conversación sobre su futuro.

 

 

Hace más de 80 años, el filósofo español José Ortega y Gasset pronunció una frase que, con el paso del tiempo, quedó grabada en la historia política y cultural del país: “¡Argentinos, a las cosas, a las cosas!”. Fue el 27 de noviembre de 1939, durante una conferencia brindada en el Salón Dorado de la Municipalidad de La Plata, titulada Meditación del pueblo joven. En aquel discurso, Ortega y Gasset llamó a dejar de lado los personalismos, las suspicacias y las discusiones que terminaban paralizando las capacidades colectivas para concentrarse en los problemas concretos. En definitiva, su mensaje era una invitación a correr el foco de las disputas personales y volver a lo esencial: “Argentinos, ¡a las cosas!”.

 

La frase puede recuperar hoy una particular vigencia en Mar del Plata. Parafraseando al filósofo: Marplatenses, a las cosas. A discutir cómo se genera empleo, cómo se transforma el transporte, qué se hace con el puerto, cómo se potencia la pesca, qué lugar ocupa la Universidad, cómo se desarrolla la economía del conocimiento y de qué manera se ordena una ciudad que continúa creciendo y transformándose.

 

General Pueyrredon tiene con qué hacerlo. Cuenta con una universidad que produce conocimiento y profesionales, un puerto con capacidad productiva y logística, una industria pesquera de peso nacional, turismo, empresas, trabajadores especializados y un sector tecnológico que viene ganando espacio. El desafío político pasa por algo bastante más complejo que enumerar esos recursos: convertirlos en una estrategia de desarrollo.

 

Mar del Plata ya atravesó grandes transformaciones. De balneario de las élites pasó a convertirse en una ciudad de turismo masivo y, al mismo tiempo, construyó una matriz productiva mucho más amplia alrededor de la pesca, la industria, el comercio y los servicios. Ahora enfrenta otra etapa, marcada por la tecnología, el conocimiento y nuevas formas de producción.

 

Alvin Toffler llamó a ese proceso: "La tercera ola". Pero no hace falta convertir la discusión local en una clase de filosofía para entender el desafío: el mundo está cambiando y las ciudades que sepan aprovechar sus capacidades tendrán más oportunidades que aquellas que solamente administren lo que ya tienen.

 

Por eso, de cara a 2027, la discusión debería superar la lógica de la candidatura permanente. “Farmear aura” puede ayudar a instalar un nombre, generar visibilidad o construir una imagen. Pero una recorrida, una foto o un video no alcanzan para responder qué modelo productivo se quiere para Mar del Plata, cómo se generará trabajo calificado o qué lugar ocupará la ciudad en los próximos 20 años.

 

La política tendrá que resolver, además, los problemas de todos los días. Pero gobernar no debería consistir únicamente en correr detrás de ellos. Una ciudad de más de 660 mil habitantes necesita también una dirigencia capaz de anticiparse, planificar y aprovechar las oportunidades que aparecen.

 

Por eso la pregunta para la próxima elección no debería ser solamente quién puede ganar. Tampoco quién tiene más seguidores, quién mide mejor o quién logra instalarse primero. La discusión más importante es qué proyecto tiene cada uno para una ciudad que, por su escala y sus capacidades, puede aspirar a mucho más.

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