7 de septiembre de 2026
CAÍDA DEL CONSUMO
El comercio marplatense sufrió en agosto una contracción del 9,2 % interanual
La actividad económica local encendió las alarmas tras el último informe de la UCIP que evidencia la aceleración del deterioro en el volumen de ventas minoristas. Mientras casi la mitad de los establecimientos reporta una situación peor a la del año pasado, el sector advierte sobre el impacto directo del menor poder adquisitivo en las familias y reclama políticas para contener la retracción.

A inicios de septiembre, el panorama económico en Mar del Plata refleja el impacto de un invierno particularmente complejo para la actividad mercantil. De acuerdo con un relevamiento del Departamento de Estudios Sociales y Económicos (DESE) de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción (UCIP), las ventas minoristas en la ciudad registraron una baja del 9,2% interanual en unidades físicas durante agosto. La cifra no solo representa una retracción en el dinamismo comercial, sino que consolida un proceso de desaceleración constante en el consumo que se viene registrando desde el inicio del año.
Los registros exponen un descenso continuo y gradual en la actividad durante los últimos meses de 2026. La baja había sido del 2,6% en abril, se ubicó en el 5,8% en mayo, se sostuvo en el 5,7% durante junio y ascendió al 7% en julio, para alcanzar finalmente el pico actual en el octavo mes del año. Esta secuencia contundente evidencia que la demanda local no logra encontrar un piso de estabilización, sinoque, por el contrario, acentúa su sesgo negativo con el correr del período invernal.
El diagnóstico general refleja preocupación frente a las perspectivas de corto plazo, ante el desgaste que genera la acumulación de varios meses consecutivos de retracción, agravado por la rapidez con la que se profundizaron los porcentajes recientemente. En ese marco, los referentes del sector condicionan la posibilidad de un cambio de tendencia a la recuperación real de los ingresos y el poder de compra de la población, al tiempo que demandan el diseño e implementación de herramientas públicas orientadas a frenar la caída.
El sondeo cualitativo que acompaña a los números cuantitativos muestra un escenario riguroso en la percepción de los propios dueños de locales. Un 49,2% de los consultados afirmó que su situación operativa empeoró en comparación con el año pasado, mientras que el 50,8% restante la definó como estable; de manera categórica, ningún establecimiento reportó mejoras en sus índices. En sintonía con este diagnóstico, el 79,4% descartó la posibilidad de realizar inversiones en las condiciones actuales y siete de cada diez evaluaron sus márgenes de utilidad entre regulares y malos.
En el plano ocupacional, la postura predominante en los comercios es la cautela, condicionada por la falta de previsibilidad sobre el rumbo de la demanda interior. El 95,2% de los comercios no proyecta variaciones en la conformación de su personal para el próximo tramo del año, aunque un segmento del 4,8% ya contempla la alternativa de realizar reducciones en las plantillas. Frente a este mapa laboral y productivo, el monitoreo constante de la coyuntura busca alimentar el debate público de la región, situando como prioridades clave de la agenda económica el sostenimiento de los puestos de trabajo formales y la reconstrucción del salario.