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Martes, 8 septiembre 2026
Argentina
8 de septiembre de 2026

Plaza Colón: juegos nuevos, una polémica compensación y un arrepentido de la Causa Cuadernos

La intervención sobre el sector infantil se financia con fondos surgidos de una excepción edilicia aprobada para un desarrollo inmobiliario en Gascón al 1300, vinculado a Patricio Gerbi. La trama combina desarrollo inmobiliario, preservación patrimonial y una herramienta de financiamiento público cuyo funcionamiento todavía despierta cuestionamientos por la falta de reglas precisas.

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La Plaza Colón tendrá un renovado espacio para los más chicos. Habrá nuevos juegos, piso antigolpes, luminarias, bancos, mesas y equipamiento urbano. Pero la obra tiene una segunda lectura, bastante menos amable. La compensación que permite financiarla está vinculada a una excepción urbanística y vuelve a poner en discusión la ausencia de un criterio general para establecer estas contraprestaciones. Y, además, tiene entre sus protagonistas a un empresario que declaró como arrepentido en una de las causas de corrupción más resonantes de la Argentina.

 

El interinato de Agustín Neme puso en marcha los trabajos en el sector infantil de la plaza, que incluyen el retiro del actual arenero, la colocación de un piso de caucho reciclado, la renovación de los juegos y la incorporación de nuevo mobiliario. De acuerdo con la información oficial, la intervención estará finalizada antes de fin de año y no requerirá cortes de tránsito. Hasta ahí, una obra pública más. El problema aparece cuando se sigue el recorrido de los recursos que la hacen posible.
 

La contraprestación está relacionada con una excepción otorgada para un emprendimiento inmobiliario ubicado en Gascón al 1300, entre Olavarría y Güemes. Allí se encuentran los chalets “Vaia Po” y “Félix Pachano”, ambos reconocidos como inmuebles de interés patrimonial.

 

El proyecto contempla conservar y poner en valor esas construcciones, pero también sumar un edificio de diez pisos, por encima de los parámetros urbanísticos establecidos para el sector. Entre los empresarios vinculados al expediente aparece Patricio Gerbi, relacionado con la firma Coarco. Y hay otro detalle que suma tensión al caso: la compensación no nació pensando en Plaza Colón.

 

En una primera instancia, la contraprestación tenía como destino las obras del programa “Prioridad Peatón” en el área céntrica, particularmente vinculadas con la puesta en valor de la Peatonal San Martín. Durante el tratamiento legislativo, sin embargo, se modificó el alcance del destino previsto y el texto aprobado terminó permitiendo que los recursos fueran utilizados en otras obras de infraestructura y mejoras del espacio público dentro del Partido de General Pueyrredon. El cambio abrió la puerta para que aquella compensación terminara, finalmente, en Plaza Colón.

 

Una compensación que cambia de destino

 

El recorrido resulta significativo porque muestra cómo funciona, en la práctica, un mecanismo que desde hace años genera discusión en el ámbito municipal.

 

Un privado obtiene una modificación de las condiciones urbanísticas que le permite desarrollar un proyecto de mayor escala. A cambio, realiza una contraprestación para la ciudad. El punto conflictivo aparece en los criterios que determinan cuánto debe aportar y qué destino tendrá ese recurso.

 

En el caso de Gascón, el beneficio urbanístico quedó asociado a la posibilidad de incorporar una construcción de diez pisos junto a dos inmuebles patrimoniales.

 

La contraprestación, en tanto, terminó convertida en una intervención sobre Plaza Colón.

El resultado puede ser beneficioso para los vecinos, pero el mecanismo deja una pregunta abierta: ¿qué parámetros utiliza el Municipio para establecer el valor de aquello que el desarrollador obtiene y cuánto debe devolver a cambio?

 

El régimen que nunca terminó de cerrarse

 

La discusión no es nueva. En 2021, el Concejo Deliberante aprobó las Ordenanzas 25.113, 25.114 y 25.115, vinculadas al denominado “Régimen de Incentivos a la Construcción”. Dentro de ese paquete se contempló la creación de una comisión especial destinada a elaborar una normativa específica para establecer un régimen de compensaciones urbanísticas.

 

La intención era terminar con la lógica de resolver cada contraprestación como un caso aislado y avanzar hacia criterios previsibles.

 

La discusión se encontraba además relacionada con la Ley provincial 14.449 de Acceso Justo al Hábitat, que establece herramientas vinculadas con la recuperación de parte de las valorizaciones producidas por decisiones urbanísticas.

 

Pero el régimen general nunca terminó de consolidarse con el nivel de precisión que reclamaba el debate.

 

Así, los expedientes continúan avanzando y las compensaciones siguen apareciendo como parte de las negociaciones asociadas a determinadas excepciones.

 

El problema no es que una compensación termine financiando una plaza. El problema es que no siempre resulta sencillo reconstruir, con reglas generales y transparentes, cómo se llegó desde el beneficio inmobiliario hasta la contraprestación y luego hasta el destino final de esos recursos.

 

Cuando el patrimonio también entra en la ecuación

 

El proyecto de Gascón forma parte de una discusión más amplia sobre el desarrollo inmobiliario en sectores donde todavía sobreviven construcciones de valor patrimonial.

La fórmula se repite: preservar una casona o chalet protegido puede convertirse en parte del argumento para viabilizar un emprendimiento de mayor escala.

 

En este caso, los chalets “Vaia Po” y “Félix Pachano” quedan incorporados al proyecto y se plantea su conservación y refuncionalización. A la vez, se habilita una construcción de diez pisos que excede los parámetros originales.

 

La compensación aparece entonces como una pieza del equilibrio entre ambas cuestiones: el beneficio que recibe el privado y la contraprestación que obtiene la ciudad.

 

Pero cuando ese equilibrio no está definido por una metodología común para todos los desarrollos, el expediente adquiere un componente inevitablemente político. Quién obtiene el beneficio, cuánto representa y dónde termina la compensación pasan a ser preguntas que se responden caso por caso.

 

El nombre que viene de la Causa Cuadernos

 

A esa discusión local se suma el antecedente nacional de Patricio Gerbi. El empresario tomó notoriedad pública por su participación en la Causa Cuadernos, la investigación judicial originada en las anotaciones del exchofer Oscar Centeno sobre un presunto circuito de pagos ilegales vinculado con funcionarios y empresarios durante los gobiernos kirchneristas.

 

En 2018, Gerbi declaró como imputado colaborador y reconoció haber realizado pagos ilegales vinculados con la renegociación de una concesión vial. Su versión fue que esos desembolsos se produjeron en un contexto de presiones y extorsiones.

 

Su declaración lo ubicó dentro del grupo de empresarios que buscaron acogerse a la figura del arrepentido para aportar información a la investigación y obtener beneficios procesales.

La historia judicial, sin embargo, no quedó definitivamente archivada.

 

En 2026, la Cámara Federal de Casación Penal rechazó un pedido de suspensión del juicio a prueba que contemplaba una reparación económica cercana a los $210 millones, la realización de tareas comunitarias en Mar del Plata y la aplicación de medidas de integridad corporativa.

 

Mientras ese capítulo continúa en los tribunales, el nombre de Gerbi aparece ahora asociado a otro expediente, esta vez estrictamente marplatense: un proyecto inmobiliario que obtuvo una excepción urbanística y cuya compensación terminó financiando una intervención sobre Plaza Colón.

 

Una plaza nueva, una vieja discusión

 

La renovación del espacio infantil difícilmente pueda ser cuestionada por su objetivo. Recuperar juegos, mejorar las condiciones de seguridad y renovar el equipamiento de una plaza de esa importancia representa una mejora concreta para la ciudad. 

 

La compensación que permite financiar la obra nació de un beneficio urbanístico, inicialmente tenía otro destino y terminó aplicada a Plaza Colón dentro de un esquema que todavía carece de reglas generales suficientemente claras.

 

El caso vuelve a exponer una discusión que atraviesa al desarrollo inmobiliario marplatense: cuánto vale una excepción, cuánto debe retornar a la ciudad quien obtiene ese beneficio y quién decide dónde se materializa esa devolución.

 

En el medio aparece, además, un nombre que no pasa inadvertido: Patricio Gerbi, empresario vinculado al proyecto y conocido a nivel nacional por haber declarado como arrepentido en la Causa Cuadernos.

 

Plaza Colón tendrá nuevos juegos. La ciudad tendrá una obra más. Pero detrás de esa postal renovada queda pendiente una discusión bastante más incómoda: si las compensaciones urbanísticas van a seguir dependiendo de cada expediente y de las decisiones políticas de turno, o si finalmente se establecerá reglas claras para saber cuánto, cómo y dónde deben devolver a la ciudad quienes reciben una excepción para construir.

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