La Tecla Mar del Plata
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La nueva Unidad de Coordinación Bahía Bristol que creó Axel Kicillof no tardó en convertirse en una pieza de la interna peronista marplatense. Aunque el decreto la presenta como una estructura destinada a articular las políticas provinciales sobre el Hotel Provincial, el Casino, la Rambla y los espacios públicos del sector, el dato que concentra la atención política está en otro lado: quién se quedará con la Dirección Ejecutiva y, con ella, con una posición privilegiada sobre uno de los principales activos urbanos y turísticos de Mar del Plata.
En los pasillos del peronismo bonaerense ya comenzó a circular un nombre. Se trata de Santiago Gutiérrez, referente local del ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis, quien tendría mayores chances de quedarse con el cargo. Licenciado en Comunicación, con formación en Economía Política y Gestión Pública, Gutiérrez se desempeña como asesor local de la cartera que conduce Katopodis y forma parte del entramado político que el ministro viene construyendo en la Quinta Sección. Su eventual designación no sería, entonces, una decisión meramente administrativa: representaría también una señal hacia el espacio katopodista en la región.
La lectura adquiere otra dimensión si se mira el tablero que comienza a configurarse de cara a la sucesión de Kicillof en la Gobernación. Katopodis es uno de los dirigentes que busca posicionarse en esa carrera, en una disputa en la que también aparecen nombres como Carlos Bianco y Julio Alak. En ese escenario, cada movimiento territorial empieza a leerse como una señal y la creación de una estructura con rango de Dirección Provincial en Mar del Plata difícilmente pase inadvertida.
Para Gutiérrez, el desembarco significaría además ganar volumen político en una ciudad donde el kicillofismo busca consolidar referencias propias. Su vínculo con el espacio Encuentro Peronista, un sello con presencia dentro del armado provincial, también forma parte de las credenciales que aparecen alrededor de su nombre. En ese entramado confluyen dirigentes vinculados al peronismo y sectores con llegada a organizaciones de la sociedad civil y al ámbito eclesial.
El eventual nombramiento tendría un perdedor político inmediato: Gustavo Pulti. El exintendente y actual concejal de Acción Marplatense–Movimiento Derecho al Futuro viene atravesando un progresivo corrimiento del esquema más cercano al gobernador. Su figura, que durante años tuvo peso propio en la política marplatense y que mantiene vínculos con sectores del peronismo, no aparece esta vez como la opción que podría quedarse con una estructura que tendrá injerencia sobre un área estratégica de la ciudad.
Así, mientras la Provincia avanza con la puesta en valor de la Rambla —la primera etapa ya está en marcha y la segunda se proyecta para fin de año—, la disputa política comenzó a correr por debajo de la obra. La Unidad tendrá capacidad para coordinar áreas de Infraestructura, Producción, Turismo, Cultura, Seguridad y otros organismos provinciales, además de impulsar convenios con actores públicos y privados. No es poco poder para una oficina cuyo director tendrá rango y remuneración de Director Provincial.
El decreto, en definitiva, creó una estructura. Ahora resta ponerle nombre y apellido. Y en Mar del Plata, ese nombre podría ser el de un hombre de Katopodis. Si finalmente Gutiérrez ocupa la silla, el mensaje trascenderá la Bahía Bristol: será una señal del lugar que el ministro de Infraestructura pretende ocupar en la Quinta Sección y una muestra de cómo la sucesión de Kicillof empieza a jugarse también en el territorio. En esa partida, Pulti volvería a quedar mirando desde afuera.