UCR vs LLA: la disputa que empieza a tomar forma en Mar del Plata
Radicales y libertarios empiezan a marcar territorio de cara a 2027, con Maximiliano Abad y Alejandro Carrancio como referencias de dos espacios que comparten parte del electorado, pero sostienen diferencias cada vez más visibles. Universidad, Zona Fría, gestión municipal y construcción territorial son algunos de los escenarios donde se juega una disputa que todavía no tiene candidaturas definidas.
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La elección de 2027 todavía queda lejos, pero en General Pueyrredon los movimientos empiezan a anticipar una disputa que puede atravesar buena parte del próximo armado electoral. La Unión Cívica Radical y La Libertad Avanza buscan ocupar espacios diferentes dentro de la política marplatense y, aunque todavía no existen candidaturas formalmente definidas, Maximiliano Abad y Alejandro Carrancio aparecen como dos referencias con proyección sobre el escenario local. El primero intenta preservar el peso histórico del radicalismo; el segundo busca consolidar el desembarco libertario en una ciudad donde el espacio todavía tiene el desafío de transformar la representación electoral en estructura política propia.
La diferencia no pasa únicamente por los nombres. También se expresa en algunas de las principales discusiones nacionales que tienen traducción directa en Mar del Plata. La Universidad Nacional de Mar del Plata es uno de esos terrenos. El radicalismo mantiene una histórica vinculación con el movimiento universitario y ha convertido la defensa de la educación superior en una de sus banderas políticas. La Libertad Avanza, en cambio, sostiene el enfoque del Gobierno nacional sobre el financiamiento universitario, con énfasis en el control de los recursos y en la discusión sobre el gasto público. En una ciudad con una comunidad universitaria significativa, implica disputar un electorado y un entramado territorial que históricamente tuvo una fuerte presencia radical.
La otra discusión que separa a ambos espacios es Zona Fría. Mientras el radicalismo marplatense cuestionó la modificación del régimen y puso el foco en el impacto que tendría sobre los hogares de la región, los libertarios defendieron la necesidad de revisar el esquema de subsidios y explicaron la reforma impulsada por el Gobierno nacional. El contrapunto es particularmente significativo porque atraviesa una cuestión sensible para una ciudad ubicada dentro del régimen y expone hasta dónde cada espacio está dispuesto a diferenciarse, o alinearse, con sus referencias nacionales.
Pero la verdadera pelea se juega también en el territorio. La UCR tiene una ventaja que LLA todavía no puede mostrar, décadas de construcción política, presencia institucional y una red de dirigentes que atravesó distintas administraciones municipales. El radicalismo fue parte central del armado que llevó al PRO al gobierno nacional y conserva dirigentes dentro de la estructura municipal. Esa permanencia le otorga volumen político, aunque también lo obliga a hacerse cargo del balance de los gobiernos de los que formó parte. Para los libertarios, el desafío es prácticamente inverso, ya que tienen que capitalizar el crecimiento electoral de Milei sin quedar reducidos a una estructura dependiente de la política nacional.
En ese escenario aparece uno de los puntos más incómodos para La Libertad Avanza dentro del gobierno municipal, el desempeño de Diego Juárez al frente del EMTURyC. Su designación permitió incorporar a un dirigente identificado actualmente con el oficialismo nacional, pero su gestión quedó rápidamente rodeada de cuestionamientos que exceden a la oposición. Falta de respuestas a pedidos de informes, problemas administrativos, eventos que no llegaron a la ciudad, cuestionamientos sobre la promoción turística y conflictos vinculados con proveedores y espacios culturales fueron acumulando interrogantes sobre la conducción del organismo. En julio, además, la falta de una propuesta oficial para las vacaciones de invierno y la ausencia de un FanFest por el Mundial fueron señaladas como síntomas de una conducción sin capacidad de anticipación.
El espacio libertario intenta instalar una identidad asociada a la eficiencia, el control del gasto y una nueva forma de administrar el Estado. Por eso, cada expediente demorado, cada contratación cuestionada, cada evento perdido o cada deuda acumulada en un organismo conducido por uno de sus dirigentes tiene una dimensión que excede al funcionario de turno, se convierte en una prueba concreta de cuánto puede diferenciarse la práctica de la retórica libertaria.
Para el radicalismo, el escenario tampoco está exento de contradicciones. Su mayor fortaleza, la estructura construida durante décadas, es también su principal carga. Tiene presencia en el Estado municipal y forma parte de la historia reciente del oficialismo local. Los radicales pueden marcar diferencias con Milei, defender la universidad o cuestionar determinadas políticas nacionales, pero deberán explicar qué modelo de ciudad pretenden construir y qué balance hacen de su propia participación en los gobiernos municipales de los últimos años.
Así, mientras la UCR busca recuperar centralidad a partir de su estructura histórica y de dirigentes con peso provincial y nacional, La Libertad Avanza intenta convertir el respaldo que consiguió Milei en una construcción política capaz de disputar poder local. Entre ambos queda un terreno cada vez más definido, universidad, subsidios, Estado, gestión y territorio. La elección de 2027 todavía no tiene candidatos cerrados, pero la discusión ya empezó. Y en Mar del Plata, la pelea no será solamente por quién encabeza una boleta, será también por quién logra convencer al electorado de que tiene una identidad propia para gobernar General Pueyrredon.