17 de octubre de 2026
LEALTAD FRAGMENTADA
El peronismo marplatense conmemora el 17 de Octubre atomizado y entre cruces
Mientras el kirchnerismo reivindica la centralidad de Cristina Fernández y el kicillofismo blande la bandera provincial en su propia peña, las distintas tribus locales miden fuerzas a cielo abierto y anticipan una interna feroz de cara a 2027, salpicada por cortocircuitos y el descontento de las bases.

A 81 años de aquella jornada de 1945, el movimiento justicialista en General Pueyrredon lejos está de entonar aquello de que "unidos triunfaremos". En este nuevo 17 de Octubre, el Día de la Lealtad se conmemora en Mar del Plata bajo el signo de la fractura expuesta, con tribus que calientan los bombos y preparan las parrillas pero por separado, cada cual atendiendo su propio juego y marcando el terreno con la mira puesta en el horizonte electoral de 2027. Las diferencias ideológicas, las disputas por la lapicera y la conducción partidaria, y los resquemores tácticos dinamitaron cualquier intento de foto de unidad, dejando en evidencia que la famosa verticalidad peronista mutó en un riguroso archipiélago de ranchos propios.
Esa atomización expone en realidad los coletazos de una herida todavía abierta: la compulsa interna que, meses atrás, enfrentó al kirchnerismo puro con el kicillofismo por el control del PJ local. Aquella contienda dejó al desnudo la escasa musculatura partidaria ante el desinterés de una base afiliada que apenas movilizó a un puñado de votantes sobre un padrón de más de treinta mil habilitados, consagrando a Daniel Di Bártolo al frente del partido bajo el ala de Fernanda Raverta frente a la lista alineada con el Movimiento Derecho al Futuro de Adriana Donzelli. Lejos de cumplirse la máxima de que quien gana conduce y quien pierde acompaña, el resultado profundizó un divorcio político que hoy se traduce en agendas de celebración completamente desarticuladas.
Por el lado del Partido Justicialista local, la consigna oficial elegida para la fecha reza "Leales a Perón. Leales a Cristina", alineándose de pleno con el documento nacional que equipara la proscripción histórica del movimiento con la situación judicial de la expresidenta. Tras una vigilia en la sede de la calle Italia, los referentes del sector encabezarán este mediodía un acto formal frente al Monumento al General Perón en Luro y Mitre. Sin embargo, la centralidad kirchnerista choca de frente con la estrategia del kicillofismo marplatense, que optó por armar su propia pista de baile político con la "Peña Día de la Lealtad" en el Club San José, agitando la bandera del gobernador Axel Kicillof y buscando volumen propio en el distrito.
A esta convivencia forzada y distante se le suman otras expresiones que tampoco se suben al atril ajeno, como el espacio del dirigente Juan Manuel Rapaccioli, quien convocó a su propio homenaje frente al busto histórico para reivindicar las banderas tradicionales del movimiento obrero sin intermediaciones camporistas ni provinciales. La dispersión territorial no es más que el reflejo de una interna que se cuela cotidianamente en las deliberaciones y los pasillos del Concejo Deliberante, donde los bloques Unión por la Patria y AM-MDF alternan momentos de tensión y marcadas diferencias de criterio frente a la gestión comunal.
Para colmo de males, el tablero local se sacude con esquirlas que llegan directamente desde La Plata y complican las ententes con los socios circunstanciales. Las recientes declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco, celebrando el diálogo institucional con el intendente Guillermo Montenegro y afirmando que el jefe comunal "arrancó con el pie derecho", cayeron como una verdadera bomba en el vecinalismo de Acción Marplatense. Los dichos del alfil kicillofista desataron el malestar de Gustavo Pulti y los suyos, quienes mascullan bronca e interpretan el guiño provincial como una mojada de oreja inaceptable que deja descolocada a la tropa local.
Entre cruces subterráneos, pases de factura por la rosca distrital y un peronismo que transita la jornada con escasez de recursos pero con el medidor de militancia a pleno, la conmemoración de la lealtad funciona este año menos como un reencuentro fraternal y más como el primer mojón de una interna impiadosa. Con las tribus acuarteladas en sus propios reductos, la gran pregunta que sobrevuela las calles marplatenses es cómo suturar tantas heridas abiertas de cara a la gran batalla que se avecina.