La caja boba del EMTURyC: Juárez, la pauta millonaria y las acrobacias de la casta libertaria
Mientras la recesión aprieta a Mar del Plata y el sector privado mendiga promoción, Diego Juárez —el peronista sciolista reciclado por Carrancio— quedó salpicado por repartir $89 millones a dedo y sin saldo. El retrato de un ente sin rumbo que vive del ajuste ajeno mientras financia la fiesta propia.
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Mar del Plata se cae a pedazos por la recesión, las cámaras empresariales mendigan en el Concejo Deliberante para que el Municipio vuelque los recursos de promoción antes de que la temporada naufrague, y en el Ente Municipal de Turismo y Cultura (EMTURyC) prefieren repartir casi 89 millones de pesos con la soltura de quien no paga la cuenta. Diego Juárez, el peronista reconvertido que escaló bajo la bendición libertaria, quedó en el centro de un escándalo contable que deja al descubierto la grieta abismal entre el discurso del ajuste y la fiesta con la ajena.
Según reveló Realpolitik, el Observatorio Ciudadano del Paseo Costanero Sur denunció al organismo por una adjudicación a dedo de $88.999.992 destinada a "servicios publicitarios" durante ocho meses. La maniobra no solo saltó por el mecanismo de contratación directa, sino por la impunidad con la que se ignoraron los semáforos rojos dentro del propio ente: la Contaduría interna había avisado que no había saldo suficiente en la partida de publicidad y firmó observaciones bajo el artículo 186 de la Ley Orgánica de las Municipalidades. A Juárez poco le importó: la Resolución EMTURyC 242/2026 salió estampada igual, saltándose las alertas legales y presupuestarias.
La denuncia, que exige auditar, frenar los pagos y hacer responder patrimonialmente a los responsables, ya está en la Delegación Zonal X del Tribunal de Cuentas bonaerense. Mientras los auditores mastican el expediente, el escenario político expone la desidia oficial. Cansadas de la falta de difusión del destino en plena caída del consumo, las cámaras empresariales habían ido al Concejo a exigir que los aproximadamente $800 millones mensuales del Fondo de Promoción Turística se goteen automáticamente al ente para salir a buscar visitantes. Pero el reclamo del privado choca contra un muro de desconfianza: ¿cómo va a demandar el sector productivo que se ejecuten esos fondos si la actual conducción no puede justificar de manera transparente ni una partida publicitaria de $89 millones?
Detrás del expediente aparece un entramado de rosca política que encaja perfecto en el manual del transformismo criollo. Juárez desembarcó en la presidencia del EMTURyC a fines de 2025 tras la salida de Bernardo Martín. No llegó por concurso ni por mérito: fue el trofeo de negociación de Alejandro Carrancio, el diputado nacional de La Libertad Avanza armador libertario en la Quinta Sección, que colocó a su peón en uno de los organismos más estratégicos de General Pueyrredon.
El currículum del funcionario es toda una declaración de principios... o de la falta de ellos. Criado al calor del peronismo kirchnerista y tutelado históricamente por Daniel Scioli, Juárez hizo la pirueta ideológica perfecta para aterrizar en las fuerzas del cielo sin despeinarse. Copió la receta de su mentor: Scioli pasó de ser el candidato a presidente del kirchnerismo a ser el Secretario de Turismo de Javier Milei; Juárez hizo la escala local para manejar la política turística de "La Feliz". Todo queda entre viejos conocidos que encontraron en el león un nuevo ropaje para seguir viviendo del Estado.
El esquema Scioli-Carrancio-Juárez hoy cruje bajo la mirada de la Justicia administrativa. No hay sanción firme todavía, pero la mancha de aceite ya se expandió. Mientras los empresarios de la ciudad desesperan por promoción real para salvar la economía local, el ente municipal demuestra que sus prioridades están lejos de las necesidades del sector. La "eficiencia" y el "orden fiscal" libertario terminaron siendo, una vez más, el cotillón para que la casta reciclada siga haciendo caja.