La Tecla Mar del Plata
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En medio del debate por la continuidad de la tasa vial y la creación del nuevo esquema de alumbrado público, la discusión tributaria volvió a encender una tensión que ya no es solo técnica sino política. Mientras en el Concejo Deliberante avanzan las ordenanzas Fiscal e Impositiva impulsadas por el gobierno local, desde la Casa Rosada el discurso libertario redobla críticas contra las tasas municipales.
La señal más reciente llegó de la mano de Manuel Adorni. El jefe de Gabinete anunció la puesta en marcha de una web oficial para consultar y “reportar” tributos municipales, acompañando el lanzamiento con un mensaje directo: “Que nadie se quede con lo que es tuyo”. La embestida nacional reavivó un contraste que la oposición local viene subrayando: lo que se cuestiona desde Nación y lo que se vota en Mar del Plata.
En ese cruce de narrativas quedan atrapados los cuatro concejales libertarios, alineados con el gobierno nacional. Con un discurso crítico de la presión fiscal, acompañaron en comisiones y en la sesión extraordinaria las herramientas tributarias del Ejecutivo. El nuevo round contra las tasas abre una incómoda disyuntiva: sostener el respaldo local o recalibrar posiciones frente al tono que baja desde el gobierno de Javier Milei.
Interna del PJ: ¿el que pierde acompaña?
Con las listas ya oficializadas, la interna del PJ local del 15 de marzo dejó de ser un trámite administrativo para transformarse en un test político de alto voltaje. De un lado, Adriana Donzelli, respaldada por el kicillofismo y sectores del peronismo tradicional. Del otro, Daniel Di Bartolo, con el kirchnerismo como columna vertebral. Más que una elección partidaria, lo que está en juego es quién conducirá la lapicera justicialista en General Pueyrredon y qué armado empezará a proyectarse hacia 2027.
El dato duro no es menor: 31.347 afiliados habilitados para votar. Un número que, en términos políticos, representa mucho más que un padrón; es la medida real de fuerzas en una estructura que viene arrastrando tensiones internas sin resolver. Porque si algo enseña la historia reciente del peronismo local es que la consigna “el que pierde acompaña” suele quedar mejor en los discursos que en la práctica.
Ahí aparece la incógnita de fondo. En internas anteriores, la derrota no derivó en ordenamiento sino en nuevas fracturas, listas paralelas o distancias difíciles de recomponer. Esta vez el manual vuelve a estar sobre la mesa, aunque nadie se atreve a garantizar que se cumpla. La interna que debería cerrar heridas amenaza, una vez más, con reabrirlas. El 15 de marzo dirá quién gana. Después, habrá que ver qué hace el que pierde.
Kicillof vuelve a evitar “La Feliz”
Mar del Plata volvió a quedar fuera del radar político del gobernador bonaerense. El distrito más relevante de la costa atlántica, históricamente elegido para actos, anuncios y fotos de temporada, hoy aparece relegado en la agenda de Axel Kicillof. Las visitas oficiales se volvieron esporádicas, de bajo perfil y atravesadas por un marcado hermetismo.
El contraste con otros veranos es evidente. Lejos de las recorridas abiertas y la exposición pública masiva, el mandatario provincial optó por destinos más amigables, como Santa Clara del Mar, o incursiones casi silenciosas en territorio marplatense. La postal más elocuente fue la visita del 19 de enero al Museo MAR: edificio cerrado, sin convocatoria a la prensa y bajo un esquema diseñado para evitar ruidos incómodos.
La lógica se repite en los grandes gestos institucionales. Por segunda vez consecutiva, el lanzamiento del Operativo Sol no tuvo como escenario la tradicional Plazoleta Almirante Brown. El acto se mudó al partido de Mar Chiquita, reforzando una señal política difícil de disimular. Este viernes 27 de febrero, Kicillof volverá a encabezar una actividad en Santa Clara para cerrar las “Conferencias de Verano” 2026 y presentar el balance de temporada, acompañado por el intendente Walter Wischnivetzky. Mar del Plata, otra vez, mira desde afuera.
¿Y los baches, Busseti?
Hay preguntas que incomodan más que un discurso opositor. En los pasillos de la Municipalidad y del Concejo Deliberante volvió a circular una con tono irónico: ¿y los baches? La inquietud no es casual. Durante años, la problemática fue bandera de un joven edil que construyó visibilidad pública señalando pozos y exhibiendo reclamos vecinales casi como una marca registrada.
De “Tu Bache MDQ” a edil, Julián Busseti edificó su perfil político. Antes de asumir, lo explicaba en términos épicos y ciudadanos: “Subí la foto de un pozo, cansado de que nadie me dé respuesta, como un vecino. (…) A raíz de eso arreglaron mi pozo, y ahí decidí también ayudar a otros vecinos”. La narrativa funcionó. El reclamo digital se transformó en capital político y el vecino indignado en figura legislativa.
Pero algo cambió en el camino al recinto. Desde su desembarco en la banca —y más aún desde su rol como presidente del bloque oficialista— los pozos parecen haber perdido protagonismo en su radar público. Mientras los baches siguen formando parte del paisaje urbano, las publicaciones, denuncias y recorridas temáticas se volvieron menos frecuentes. En voz baja, algunos arriesgan una lectura filosa: quizá no desaparecieron los baches, sino el discurso. Y la pregunta, inevitablemente, persiste.
Donzelli en un dilema
El conflicto docente volvió a tensar el escenario bonaerense. Los gremios que integran el Frente de Unidad Docente Bonaerense confirmaron un paro para este lunes 2 de marzo, justo en la fecha prevista para el inicio de clases. La medida, dirigida a la gestión provincial de Axel Kicillof, reinstaló una postal incómoda en la agenda política: sindicatos en huelga y negociación salarial empantanada.
En Mar del Plata, la decisión abrió una lectura inevitablemente política. Adriana Donzelli, candidata a presidenta del PJ local por la lista Peronismo Derecho al Futuro —identificada con el kicillofismo— y a la vez secretaria general bonaerense de Sindicato Argentino de Docentes Privados (SADOP), quedó atravesada por una disyuntiva difícil de disimular. La dirigente que encarna el armado local del oficialismo provincial aparece, al mismo tiempo, detrás de una medida de fuerza que impacta directamente sobre esa gestión.
La situación, sin embargo, admite matices. Desde SADOP Mar del Plata aclararon que el paro también incluye reclamos al gobierno nacional y subrayaron que, si bien la propuesta salarial bonaerense fue rechazada por insuficiente, el diálogo con la Provincia continúa abierto. Aun así, el ruido político ya está instalado: en tiempos de internas partidarias y tensiones salariales, cada gesto sindical se vuelve también un mensaje político.
Los radicales están contentos
El radicalismo bonaerense cerró filas en Mar del Plata y el balance interno dejó un sabor positivo. El tradicional cónclave boina blanca, realizado el viernes 20 en el Club Talleres, volvió a funcionar como punto de encuentro político y gesto de recomposición partidaria. Con intendentes, legisladores y dirigentes de peso en el salón, la foto buscó transmitir algo más que liturgia: señales de ordenamiento y relanzamiento.
El encuentro llegó en un contexto delicado para la Unión Cívica Radical (UCR). Tras el golpe electoral de 2025, el partido atraviesa un proceso de reacomodamiento que combinó acuerdos internos, nuevos equilibrios y viejas tensiones. En ese marco, el armado impulsado por el sector de Maximiliano Abad junto a Evolución, el espacio referenciado en Martín Lousteau, operó como telón de fondo de la cita marplatense.
Puertas adentro, la lectura fue optimista. Dirigentes coincidieron en que el cónclave permitió “ordenar la tropa”, recuperar volumen político y empezar a proyectar el escenario hacia 2027. Más allá de los discursos formales, el clima dejó una sensación compartida: el radicalismo necesitaba una postal de cohesión. Y esta vez, al menos en la superficie, la consiguió.