La Tecla Mar del Plata
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Este lunes 16 de marzo, el inicio del ciclo lectivo en la Universidad Nacional de Mar del Plata (UNMdP) se verá atravesado por un paro de trabajadores docentes y nodocentes, que se extenderá hasta el viernes 20 como parte de un plan de lucha nacional. La medida, convocada por la Agremiación Docente Universitaria Marplatense (ADUM) y la Asociación del Personal Universitario (APU), busca visibilizar la crítica situación salarial y presupuestaria del sistema universitario público.
A las 10.30, los gremios realizarán una concentración frente al Rectorado, en San Luis y 25 de Mayo, donde ofrecerán una conferencia de prensa para explicar los alcances del paro y la continuidad del plan de lucha. “Después de haber conquistado una Ley de Financiamiento apoyada por millones de personas en las calles y aprobada por el Congreso Nacional, hoy nuevamente la Universidad no está en condiciones normales de funcionamiento porque el Gobierno todavía no cumplió ninguno de los artículos de la ley”, advirtió Abigail Araujo, secretaria general de ADUM.
La medida surge tras un año de pérdida salarial cercana al 55% para la docencia, frente a una oferta del Ejecutivo Nacional del 12%, considerada insuficiente por los sindicatos. Además, más del 30% de la planta docente percibe únicamente la garantía salarial y no ha recibido aumentos desde hace doce meses. Victoria Schadwill, secretaria general de APU, agregó: “Queremos las universidades abiertas y con los estudiantes adentro, pero para eso debe haber un presupuesto acorde”.
El conflicto no se limita al plano salarial. Los gremios denuncian el intento del Gobierno nacional de modificar la Ley de Financiamiento Universitario, mientras esperan resoluciones judiciales sobre los recursos de amparo presentados por medio centenar de universidades nacionales. En paralelo, ADUM y APU ya anunciaron nuevas medidas de fuerza en caso de que no se cumplan los reclamos, incluyendo paros futuros y una Marcha Federal Universitaria.
El inicio del ciclo lectivo 2026, entonces, estará marcado no por el habitual movimiento en las aulas, sino por el silencio de los pasillos y la contundencia de las protestas en defensa de la educación pública.