La Tecla Mar del Plata
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El Concejo Deliberante de General Pueyrredon se prepara para una doble jornada de sesiones que, en los papeles, tendrá como ejes la rendición de cuentas del Municipio y de OSSE, además de la delegación de facultades al intendente interino Agustín Neme para avanzar con un nuevo aumento del boleto de colectivos. Pero en los pasillos del Palacio Municipal nadie cree que la discusión vaya a quedarse solamente en los expedientes administrativos.
Mientras las puertas de los despachos se abren y se cierran a ritmo frenético, en la previa ya se habla de un recinto atravesado por temas mucho más pesados políticamente: el escándalo alrededor de la concesión del Minella, la pelea entre Provincia y Municipio por Punta Mogotes y el impacto local de la masiva Marcha Federal Universitaria.
La sensación que sobrevuela en el HCD es clara: el jueves puede transformarse en una sesión donde las rendiciones y el boleto queden como excusa formal, mientras el verdadero partido se juegue en el barro político de los temas que explotaron durante la semana.
Minella: un fantasma brasileño que vuelve a recorrer el recinto
Uno de los temas que amenaza con reaparecer con fuerza es la concesión del estadio José María Minella y el Polideportivo Islas Malvinas. Lo que parecía encaminado como una de las grandes apuestas del Municipio hoy vuelve envuelto en sospechas, escándalos financieros y preguntas sin respuesta.
La empresa Minella Stadium S.A., adjudicataria de la concesión por 30 años, quedó salpicada por el derrumbe financiero de REAG Investimentos, grupo brasileño investigado en el marco de causas por presunto fraude bancario, corrupción y lavado de dinero en Brasil. Aunque Revee —la firma vinculada al proyecto— buscó despegarse públicamente del escándalo, la caída de sus acciones, las renuncias masivas de directivos y la intervención del Banco Central brasileño encendieron alarmas que ya empiezan a resonar en la política local.
En la oposición algunos concejales ya deslizan que el tema podría volver a colarse durante las cuestiones previas o incluso en medio del debate de expedientes sensibles. No sólo por el contexto financiero de la empresa, sino también por la falta de avances visibles en las obras y por la demora del Ejecutivo en remitir documentación clave sobre la concesión solicitada hace meses por el propio Concejo.
La investigación judicial argentina sobre la posible conexión entre Sur Finanzas y el armado de Minella Stadium también agrega combustible a una discusión que ya había sido explosiva cuando se aprobó la privatización del complejo deportivo. Ahora la duda en los pasillos es otra: ¿el oficialismo saldrá a defender el proyecto o intentará esquivar el tema?
Mogotes: la pelea política que no afloja
Otro foco de tensión será Punta Mogotes. El anuncio de la Provincia sobre la futura licitación del complejo, la participación del Municipio y el eventual traspaso posterior volvió a abrir una guerra política entre La Plata y el oficialismo local.
La carta enviada por el ministro Augusto Costa a Neme, invitándolo tanto a la entrega de premios del Concurso de Ideas como a una mesa de trabajo conjunta, lejos de bajar tensiones, terminó profundizando la discusión política. Sobre todo después de que Gustavo Pulti saliera a difundir públicamente la convocatoria y a cruzar al oficialismo local.
Sin embargo, desde el entorno municipal mantienen el tono crítico. Tras conocerse la convocatoria formal, Neme volvió a endurecer el discurso y escribió en redes: “Siguen creyendo que los marplatenses tenemos que mirar desde afuera mientras otros deciden el futuro de la ciudad. Simulan participación, pero quieren seguir tomando decisiones lejos de Mar del Plata”.
Con las concesiones actuales venciendo entre junio y septiembre, en el HCD ya descuentan que la pulseada por Mogotes se va a sentir fuerte en el recinto. De un lado estarán quienes respaldan la postura del Municipio y exigen una municipalización inmediata; del otro, quienes defienden el esquema planteado por Provincia y la transición propuesta por Axel Kicillof.
Y en medio de todo, una pregunta que sobrevuela entre despacho y despacho: cuánto de la pelea por Mogotes es realmente institucional y cuánto empieza a tener olor a campaña.
Universidades: la calle también llega al Concejo
La multitudinaria cuarta Marcha Federal Universitaria que volvió a llenar las calles de Mar del Plata también promete meter ruido político en la sesión. La movilización, que reunió a docentes, estudiantes, nodocentes, jubilados y gremios, dejó una postal imposible de ignorar para cualquier dirigente político local.
La discusión por el financiamiento universitario ya empezó a colarse en los debates previos y amenaza con transformarse en otro eje de choque entre el oficialismo libertario y la oposición. Mientras sectores alineados con Javier Milei defienden el ajuste y cuestionan el funcionamiento del sistema universitario, desde distintos bloques opositores hablan directamente de “ahogamiento presupuestario” y denuncian el incumplimiento de la ley de financiamiento votada por el Congreso.
Los números que expusieron los gremios universitarios durante la marcha también empiezan a circular entre concejales: más de 600 docentes renunciaron en los últimos dos años en Mar del Plata y buena parte del sistema universitario quedó por debajo de la línea de pobreza.
Por eso, aunque formalmente no figure en el orden del día, en el Concejo ya saben que el debate universitario puede aparecer en cualquier momento. Y si eso ocurre, el recinto probablemente vuelva a convertirse en una caja de resonancia de la grieta nacional.
Un jueves de dientes apretados
Así, el doble plenario del jueves promete mucho más que números contables y tecnicismos administrativos. La rendición de cuentas, OSSE y el aumento del boleto pueden ser apenas la superficie visible de una sesión donde el verdadero clima político se medirá en las cuestiones previas, los cruces discursivos y las chicanas de pasillo.
Minella, Mogotes y las universidades aparecen como bombas políticas latentes que podrían explotar en cualquier momento del debate. Y en un Concejo cada vez más atravesado por la lógica de campaña permanente, nadie parece dispuesto a regalar silencio.