EN FOCO
14/01
Una interna gremial que tiene de rehén al juego y daña la imagen de Mar del Plata
El Sitaclah llevó adelante un corte exigiendo beneficios por su actividad sindical. La AMS del concejal Chucho Páez lo tildó de “minúsculo sector” que no representa a los trabajadores.

La interna gremial que se viene expresando desde la fundación del Sindicato de Trabajadores, Casinos, Lotería, Agencia e Hipódromos (Sitaclah)  en 2014 se evidenció con fuerza en las últimas horas, en una disputa de poder que mantiene de rehén al juego en Mar del Plata.

El nuevo episodio se disparó ayer, cuando el Sitaclah, conducido por su secretario general Cristian Echeverría, realizó un corte total frente al Casino Central en reclamo a Loterías y Casinos de la Provincia de Buenos Aires por el incumplimiento de presuntos acuerdos. En concreto, la entidad gremial pide un trato igualitario al que perciben los otros gremios del sector: la Asociación de Empleados de Casinos Nacionales (AECN)  y la Asociación Gremial de Empleados de Administración, Maestranza y Servicios de los Casinos Nacional (AMS).

Más en detalle sostienen que el pasado 10 de enero se le debería haber habilitado un espacio dentro del Casino Central para instalar su oficina gremial, lo que les correspondería –aduce Echeverría- por haber obtenido en abril de 2019 la inscripción gremial. No solo de espacios se trata la demanda: también piden que sus dirigentes gocen de las correspondientes licencias gremiales. En off, desde el Sitaclah responsabilizan a los otros sindicatos de bloquearle esa posibilidad, preocupados por un posible avance de la nueva organización.

En tanto, mientras se desarrollaba la medida de fuerza, quien salió al cruce fue el líder de la AMS, el concejal Roberto Chucho Páez, del Frente de Todos. En un duro comunicado señaló que la manifestación “no responde a ninguno de los sindicatos representativos de los trabajadores de casinos, que tienen como afiliados al 97% del total de trabajadores de la actividad en la provincia”.

Protesta frente al Casino Central


Catalogó al Sitaclah como “un minúsculo sector” que “tiene simple inscripción gremial y no puede ejercer los derechos colectivos de los trabajadores al no tener personería gremial”. En el pasaje más duro lo acusó de desarrollar “prácticas extorsivas que pretenden arrogarse representación que no tiene” y aseguró que la protesta era llevada adelante por personas que “no son trabajadores de casinos”.

El trasfondo del conflicto sindical excede a la situación del Casino: Echeverría expresa una de las internas de la CTA Autónoma que desde Mar del Plata choca con la conducción nacional de Pablo Micheli. De hecho, el año pasado el histórico dirigente denunció penalmente a Echeverría por amenazas de muerte.

Las tensiones también se evidencian en la política municipal. Mientras que Chucho Páez es uno de los concejales opositores más críticos con el gobierno de Guillermo Montenegro, Echeverría busca cada vez mayor injerencia en el gabinete municipal, donde aporta funcionarios como el subsecretario de Gestión Territorial, Eduardo Daniel Teruel.

En definitiva, una interna sindical con amplias incidencias que mantiene como rehén a la actividad del juego en la ciudad y que ahuyenta a turistas de una de las actividades clásicas que se ofrece desde Mar del Plata. El golpe económico que está evidenciado la temporada no solo lo produce el Covid y la recesión económica, sino también las internas gremiales casineras con el concejal Páez y Echeverría a la cabeza.